A sólo unos días del combate revancha con el mexicano Orlando Salido, el puertorriqueño Juan Manuel López dice estar listo para escalar el ring este 10 de marzo en el Coliseo Roberto Clemente de San Juan, Puerto Rico y nuevamente conquistar el título de los pesos plumas de la Organización Mundial de Boxeo (OMB).

Ese cinturón que aspira a tener nuevamente, lo perdió hace 11 meses, cuando en su duelo con el azteca cayó inesperadamente vencido por nocaut en el octavo round.

“Quiero darle a mi gente de Puerto Rico, que nunca me ha dejado de apoyar, una buena noche y algo para festejar”, dijo el ídolo puertorriqueño recientemente.

El combate fue en la ciudad de Bayamón, Puerto Rico, el pasado 16 de abril, y Salido salió entonces a buscar el triunfo por cualquier vía, tanto que en el mismo quinto asalto llevó a la lona su invicto rival, quien más tarde en el octavo capítulo permitió que su único verdugo lo pusiera en malas condiciones y que el árbitro Roberto Ramírez Jr. detuviera las hostilidades.

Merecida fue la victoria del mexicano, quien se preparó a conciencia para conseguir el triunfo que además de ofrecerle el cinturón de campeón mundial, lo puso en condiciones de ir a buscar peleas frente a rivales de consideración y preferiblemente por mejores dividendos.

Antes de finalizar el año, Juan Manuel López (31-1, 28 KO) sostuvo un combate, en octubre, con Mike Oliver, a quien venció por fuera de combate en el segundo asalto, después de derribarlo en dos ocasiones en el capítulo inicial y otras dos en el round decisivo. El boricua fue muy superior y se vio mejor preparado y con su pegada de costumbre, aunque hay que admitir que recibió buenos golpes.

Mientras, el guerrero Orlando Salido (37-11-2, 25 KO) no sólo defendió su corona en el mes de julio ante el japonés Kenichi Yamaguchi, a quien derrotó en 11 episodios, sino que también dispuso del filipino Weng Haya, a quien liquidó en el octavo round, no sin antes ir a la lona en par de oportunidades. Nuevamente el mexicano volvió a enseñar su valía, esta vez con coraje y excelente pegada.

Con tales credenciales ambos púgiles se aprestan a darlo todo en suelo puertorriqueño. El mexicano está confiado en que volverá a ganar y razones tiene para pensar así, porque después de derrotar de manera categórica al entonces favorito Juan Manuel López, dispuso por la misma vía de los dos asiáticos.

Salido se ha preparado con intensidad tanto en lo físico como en lo técnico, porque él sabe que una nueva victoria ante su difícil rival zurdo definitivamente lo va a catapultar a lo más alto de la división, y entonces si habrá que contar con él para mayores empeños. Por lo menos ese quiere y de ser así bien que lo merece.

Por su parte “Juanma” López sabe muy bien que ya no es hora de justificaciones. No importa si tuvo que rebajar 25 libras de peso, sino escuchó debidamente a su entrenador y si estuvo distraído por razones ajenas al boxeo. Nada de eso vale ahora. Lo que cuenta es este nuevo combate y de ser posible su victoria.

Se da por descontado que va a resultar una gran pelea, porque los dos son gladiadores que no se detienen ni a respirar. Ambos caminan hacia los golpes. Será uno de esos bien llamados “choque de trenes” del que saldrá ganador quien aproveche mejor las deficiencias del otro, quien sicológica, física y técnicamente, esté mejor. Amén de que se haya establecido una buena estrategia para conseguir el propósito y, en esto, vale mucho la calidad del “hombre de la esquina”.

Esta vez el boricua no va a descuidar lo más mínimo, y va a salir a ganar por la vía rápida. El tiene que imponer su calidad boxística, fundamentalmente con su pegada demoledora, para dejar atrás el mal recuerdo de su revés. Debe imponerse esta vez “Juanma” por nocaut.

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