Como fogueado pugilista, que siempre riposta cuando le tienen acorralado contra las cuerdas, el filipino Manny Pacquiao rompió el silencio con una negativa a las afirmaciones de las autoridades financieras de su país sobre una presunta renuencia suya a aclarar sus ingresos netos, con vistas a su contribución anual en impuestos.

El famoso Pacman filipino, elegido por el voto popular al congreso de su país, ha sido acusado de pagar al erario público menos de lo requerido, lo que podría costarle hasta dos años de cárcel. Por una probable evasión fiscal, las autoridades de su país abrieron un expediente el pasado 1 de marzo.

Al respecto, miembros de la Oficina de Impuestos aseguran que Pacquiao ignoró tres notificaciones y una citación para una entrevista judicial, en aras de aclarar la situación y llenar los formularios correspondientes.

“Si ellos (la Oficina de Impuestos y Finanzas) están buscando algo, deben darnos tiempo a mí y a mis representantes para revisar y poner en total orden nuestros documentos”, dijo Pacquiao, quien es considerado uno de los dos mejores boxeadores del mundo libra por libra. “No entiendo tanta prisa y no tengo ninguna intención de evadir la investigación. Parece un asunto personal”.

Sin embargo, funcionarios filipinos negaron que se trate de un problema personal. Eric Diesto, investigador de la Oficina de Impuestos, declaró: “El (Pacquiao) no es el único involucrado en este proceso investigativo. Hemos abierto otros 39 expedientes a personas que presentan irregularidades en sus declaraciones de impuestos. Son todos ciudadanos con iguales derechos y deberes y no existe nada anormal al respecto”.

Según trascendió, Manny Pacquiao declaró ingresos netos de alrededor de 28 millones de dólares en 2011, sin deudas ni otras responsabilidades financieras, pero investigadores del fisco sospechan que el boxeador y congresista omitió alrededor de 10 millones de dólares al hacer sus declaraciones fiscales.

La revista Forbes del año 2011 ubica a Pacquiao entre los 24 deportistas más ricos del mundo. Tan sólo en la campaña política para ocupar su actual banca como congresista invirtió alrededor de 7.5 millones de dólares, de acuerdo con cifras ofrecidas por medios de comunicación de Filipinas.

Su próximo reto boxístico será enfrentar al estadounidense Timothy Bradley, el 9 de junio próximo, en Las Vegas, Nevada.

Pero antes debe dejar bien clara su situación financiera, en concordancia con las leyes vigentes en su país, para poder preservar su banquillo como congresista y de paso, seguir deslumbrando con su capacidad para golpear hasta la demolición sus rivales entre los encordados.

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