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“Estoy listo para una tercera pelea, en Puerto Rico, en México, o donde sea”, afirmó el mexicano Orlando “Siri” Salido tras su victoria por nocaut en el décimo asalto, en el segundo enfrentamiento contra el puertoriqueño Juan Manuel “Juanma” López, disputado el 10 de marzo en el Coliseo Roberto Clemente, de San Juan, Puerto Rico.

Salido, quien previamente había arrrebatado a López la faja mundial de peso pluma reconocida por la Organización Mundial de Boxeo (OMB) al noquearlo en ocho asaltos hace 11 meses en la ciudad boricua de Bayamón, preservó su corona al liquidar por la vía del cloroformo a su adversario en el combate revancha en la capital de Borinquen, tras conectar los mejores golpes a lo largo de todo el pleito.

Con modestia, el mexicano reconoció la fortaleza de su oponente, al tiempo que afirmó “fue una guerra y gracias a Dios yo pude llevar la mejor parte, pero “Juanma” es un gran boxeador, muy valiente, y también subió al ring a dar un gran espectáculo”.

Salido reconoció que su táctica fue buscar todo el tiempo a su adversario con el propósito de pegar por lo menos a razón de dos golpes contra uno, “pues era la única forma de garantizar la victoria ante esta afición, que siempre brinda un gran respaldo e influye en los jueces”.

La sencillez de Salido, eufórico pero comedido en sus declaraciones tras su triunfo, contrastó con las afirmaciones desmedidas de Juan Manuel López, quien culpó al árbitro de su derrota, aunque el tercer hombre sobre el cuadrilátero detuvo acertadamente las hostilidades cuando el boricua se encontraba completamente mareado al ponerse en pie, tras caer víctima de una fulminante combinación de izquierda y derecha.

“Este árbitro de esta noche (Roberto Ramírez Sr) y su hijo (de similar nombre) son unos mafiosos”, afirmó el puertorriqueño, en referencia a los dos pleitos contra Salido, en los que casualmente actuaron padre e hijo, quienes coincidentemente detuvieron las acciones con absoluta justeza en el décimo y octavo asaltos, respectivamente.

“Yo estaba dominando, y me sorprendió (Salido) con un golpe, y entonces este hombre (Ramírez) detuvo la pelea sin razón”, consideró López, en franco contraste lo acontecido sobre el cuadrilátero, una realidad corroborada por los hinchas de Puerto Rico, quienes chiflaron y abuchearon las desatinadas declaraciones de su ídolo.

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