En el boxeo, como en la vida, suceden cosas inverosímiles. En la pelea entre los pesos completos estadounidenses Héctor “Huracán” Ferreyro (21-12-2, 12 KOs) y Maurenzo Smith (11-2-2, 8 KOs) aconteció una de esas rarezas que cuando se conocen enseguida inundan las páginas de los medios de comunicación.

En el pugilismo rentado las decisiones son inapelables. Al menos sobre el cuadrilátero. Pero en las instalaciones del Life Downs de Laredo, Texas, ocurrió todo lo contrario, o sea, los colegiados pasaron por alto esa normativa y cambiaron su veredicto en un intervalo de dos minutos.

Resulta que los jueces vieron ganar al Huracán Ferreyro, que coincidentemente es oriundo de la ciudad de Laredo y se encontraba frente a sus paisanos, y tras concluir los ocho capítulos pactados actuaron en correspondencia favoreciéndole en las boletas.

Los dos pugilistas, colocados en el centro del cuadrilátero, escucharon el resultado. Automáticamente el árbitro principal levantó la diestra del pelador de 37 años y ascendencia hispana. Al unísono el público mostró su rechazo; no comprendían qué pelea habían visto los supuestos imparciales.

Abucheos y rechiflas enrarecieron el ambiente. Aunque apenas dos minutos duró el enfado porque por la amplificación local se escuchó que los jueces rectificaron el veredicto y le otorgaban la victoria al hasta entonces cabizbajo Smith.

El esbelto moreno quedó tan sorprendido como su oponente durante unos instantes; luego, cuando había interiorizado los hechos, se puso eufórico y comenzó a dar saltos dentro del ring como fuera de este. El público esta vez sí estuvo de acuerdo y le brindó una cerrada ovación pese a que había superado al atleta local.

Las sorpresas no acabaron ahí. Cuando nadie lo esperaba el Huracán Ferreyro tomó el micrófono, todos pensaron que haría una protesta por lo sucedido, pero se equivocaron. Con cierta congoja anunció que se retiraba del boxeo, que esa había sido su última pelea y agradeció el apoyo de la gente. Ni siquiera hizo mención a lo sucedido.

Conmovidos por las palabras de su ídolo el respetable también le brindo un fortísima ovación en reconocimiento al hombre que fuera campeón de los pesos completos en los Estados Unidos.

Pese al final feliz, habrá que esperar si existe alguna sanción, pues los jueces olvidaron que sus decisiones son inapelables aunque disguste al público. Dicen los más viejos que jamás se había visto en el boxeo profesional una retractación semejante.

Y en el boxeo amateur, apelo a la memoria, solo recuerdo aquel incidente durante el campeonato mundial de Houston 1999, cuando el peleador Juan Hernández Sierra permaneció sentado en el ring, por orden de su entrenador Alcides Sagarrra, hasta que se cambió la injusta decisión que momentáneamente le privó de su cuarto título welter.

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