La víspera habló el pugilista argentino Sergio “Maravilla” Martínez, hoy lo hizo el presidente del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), el mexicano José Sulaimán, y seguramente mañana declare el peleador Julio César Chávez Jr. Los principales encartados en esta truculenta historia, después de un breve receso, vuelven a la carga y reactivan uno de los culebrones mediáticos más atractivos del año en curso.

Correspondió a Sulaimán hacer uso de la palabra. Anunció que a partir del lunes próximo y por el término de 30 días, comenzará el período libre de negociaciones para concretar el tan cacareado pleito por el cinturón mediano del CMB entre Maravilla y Chávez Jr.

El mandamás del CMB, aclaró que en el caso de que las partes litigantes no se pongan de acuerdo, la entidad ordenará una subasta; en resumen, quiere decir que el campeón recibirá el 60 por ciento de las ganancias, en tanto el retador obtendría el 40 por ciento de la bolsa.

“No es Julio Chávez junior el que rechaza la pelea sino su promotor (Bob Arum). Ellos dirán que Martínez no vende, pero no hay vuelta de hoja, es una decisión que se tomó en diciembre en la Convención de Las Vegas. A lo mejor, al final, Maravilla dice que no pelea”, especuló el directivo que parece padecer de amnesia.

Y es que a juzgar por recientes declaraciones de Martínez, a él poco le importa la bolsa. Simplemente quiere recuperar el cinturón que perdió en las oficinas del CMB por inexplicables tecnicismos. “Tengo como objetivo enfrentar a Chávez Junior. Quiero la corona regular de los medianos que alguna vez fue mía y que cedí en su momento para no tener problemas con la empresa alemana Universum y el CMB”, dijo la víspera.

Pero antes había sido claro y conciso para evitar malos entendidos: “ya que tantas condiciones quieren poner…mi condición es que hagamos los controles antidopajes que se hacen en las Olimpiadas. Análisis de sangre, no de orina. Un mes antes, una semana antes y el día del combate. Así firmo el 70-30, cuando haga falta”.

A quien debe disgustarle el arrebato de Sulaimán es al promotor Bob Arum, pues a lo largo de este melodrama siempre se ha mostrado reacio a que “El Hijo de la Leyenda” (Julio César Chávez Sr.) suba al ring contra el sudamericano. Sabe que tiene pocas posibilidades ante un hombre que es considerado el tercer peleador en el ranking de los mejores libra por libra del mundo.

Esta es la segunda ocasión en que Sulaimán intenta “ponerse duro” para acabar de arreglar una pelea que se le ha ido de las manos y ha puesto en entredicho su capacidad para seguir dirigiendo el organismo que regenta desde hace 36 años.

Primero ordenó que el vencedor de la confrontación Rubio vs Chávez debía exponer el cinturón ante Maravilla. Incluso amenazó al promotor del junior: “Bob Arum se mete en zapatos muy grandes si anuncia a Chávez Jr. contra otro rival, porque debe enfrentar al argentino Sergio “Maravilla” Martínez como lo ordena el Consejo Mundial”.

Por cierto, ahora Sulaimán reiteró en el comunicado del CMB que “no autorizará a Chávez realizar otra exposición de su cinturón. Solamente el argentino Martínez tendrá derecho a una pelea mundialista”.

Pero a todos luces, a la dupla Chávez Jr- Arum le tiene sin cuidado lo que diga el veterano directivo y ya Top Rank organizó una defensa optativa a Chávez para el 16 de junio en el Sun Bowl de El Paso, Texas, probablemente ante el inglés Martín Murray.

Nada, que parece que el viejo Sulaimán volverá a hacer el rídiculo. Debió medir las consecuencias cuando cedió a las presiones de Top Rank y la televisora HBO que prefirieron colocar al campeón mediano Chávez Jr. frente al retador Marco Antonio “Veneno” Rubio (53-6-1, 46 KOs), en detrimento del legítimo aspirante a la corona: Maravilla.

A pesar de las palabras de Sulaimán, la pelea sigue cada día más lejana.

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