El mexicano Miguel “Mickey” Román se explayó previo al combate del 18 de marzo en Los Mochis, frente a su coterráneo Antonio “Tony” DeMarco, campeón ligero del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Pidió “guerra” en un acto de desafío al monarca. Y lo invitó a “trenzarnos a golpes, caiga quien caiga”. Era la crónica de una nocaut anunciado.

De Marco cumplió el pedido de su compatriota y en el quinto asalto envió a “Mickey” a la lona con un potente gancho de izquierda, que no le permitió levantarse del encordado tras la cuenta definitiva de Laurentino Ramírez, el tercer hombre del ring.

“Soy un peleador con más experiencia y maduro, que me gusta fajarme”, dijo DeMarco al concluir el pleito. “Y estoy muy contento de darle a Los Mochis este triunfo”.

Para DeMarco (27-2-1, 20 KOs) fue la cuarta victoria consecutiva, la anterior por nocaut técnico en el undécimo round frente al venezolano Jorge “El Niño de Oro” Linares el 15 de octubre del pasado año en el Staples Center, de Los Ángeles.

En ese combate, Linares se mantenía al frente en las tarjetas de los jueces, pero DeMarco pegó cuanto quiso en ese asalto, demostró una exquisita preparación y obligó al árbitro Raúl Caíz a impedir que continuara la golpiza al indefenso Linares.

“Él es el campeón y estoy dispuesto a darlo todo en el ring para quitarle su cinturón”, había expresado eufórico “Mickey”. “Espero que se faje, que no vaya para atrás, que sea una pelea espectacular porque la gente la está esperando”.

“Mickey” pagó cara su fanfarronería frente al campeón DeMarco, quien recibió el lógico respaldo de su ciudad natal, Los Mochis.

Para Román, de 26 años, fue el segundo revés en línea, ya que antes perdió por decisión unánime ante el invicto dominicano Javier “El Abejón” Fortuna (18-0-0, 13 KOs) en Las Vegas.

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