martinez pikHay momentos en la vida deportiva de un boxeador en los que parece estancarse debido a la pérdida de motivación. Tal vez porque solo los rivales de cierta jerarquía o las grandes bolsas que pueda devengar son lo que le motivan a dar todo de sí arriba del tinglado.

Eso mismo está sucediendo con Sergio “Maravilla”Martínez, quien el pasado sábado 17 de marzo en el Madison Square Garden de Nueva York superó por nocaut técnico en 12 rounds al irlandés Mathew Macklin, en una pelea que para muchos estaba bastante apretada.

Antes del combate Sergio Martínez gastaba muchas de sus energías en explicar a la prensa sobre su derecho de discutir la faja mundial mediana del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) que actualmente posee “El Hijo de la Leyenda”Julio Cesar Chávez Jr. y que él tuvo que abandonar en 2011 para hacer frente al rival que la cadena de televisión HBO le seleccionó, el alemán de origen ucraniano Serguei Dzinziruk.

Una pelea grande sería sin lugar a dudas una entre Martínez y Chávez debido al prestigio del primero y a la base de fans tan grande que posee el segundo por ser hijo del “Gran Campeón Mexicano”.

Una que a Martínez le debería dejar grandes dividendos y la total atención del universo que conforman los aficionados que siguen de cerca el boxeo. Algo que ocurriría también si se enfrentara a boxeadores del calibre de Floyd Mayweather Jr. y Manny Pacquiao, dos mega estrellas que tampoco le han dado la oportunidad de batirse uno a uno arriba del ring.

A pesar de que hay material para celebrar justas de interés, Martínez sufre en estos momentos de una escasa atención hacia el panorama que se vive en la categoría de peso mediano. Y los peleadores que le interesan no lo enfrentan porque aún no se pone tan viejo como para que estos puedan asumir el riesgo y porque de enfrentarlo y perder dejarían caer su estela imbatida en manos del argentino.

Algo similar ocurría con el norteamericano Pernell “Sweet Pea”Whitaker, a quien en su última etapa como campeón mundial welter solo le motivaban los Starbouts y más de una vez lo vimos batallar contra peleadores que ni siquiera estaban a su altura.

En abril de 1996 Pernell Whitaker se midió al primer clasificado mundial Wilfredo Rivera, un invicto puertorriqueño que le hizo pasar un mal rato debido a la falta de seriedad con la que tomó el combate. El resultado fue una victoria controversial para Whitaker, en la que solo él y su gente allegada lo vieron ganar.

“Estoy casi por el ‘96, y yo estoy deseando que llegue el ‘97. ¿Tengo una mala noche y todo el mundo dice que estoy varado? Bueno, yo estoy listo,”Dijo el “Sweet Pea”posterior a esa lucha.

Cinco meses más tarde se realizó la revancha y entonces sí vimos a un diferente Pernell Whitaker, al mismo que disfrutaba frustrando a sus rivales y exhibía sus grandes dotes que lo llevaron a ser un multi campeón en cuatro diferentes categorías de peso. Pero eso ocurrió porque tenía algo pendiente con Rivera que debía solucionar.

Luego de eso volvió al mismo estado anímico, pero esta vez se encontró con un buen golpe que echó abajo la magistral actuación del cubano Diosbelys Hurtado.

Sergio Martínez tuvo que recibir un conteo de protección en el séptimo round para reaccionar y tomar de nuevo las riendas de su pelea contra Macklin. De no haber sido así tal vez él nunca habría reaccionado y a lo mejor en estos momentos hablaríamos de una derrota más en su curriculum.

La pérdida de motivación ocurre en todos los niveles, pero se vuelve regla en peleadores Elite que suben al ring a arriesgar el físico por algo más que la gloria y los campeonatos mundiales.

Crédito FotoS: Frank Franklin II, AP

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