“Juanma” López tiró la toalla, pero su oponente, Roberto Ramírez Sr., mantiene la guardia en alto y con deseos de seguir combatiendo. El símil es la situación actual entre el boxeador puertorriqueño Juan Manuel López y el árbitro que dirigió el combate frente al mexicano Orlando “Siri” Salido el 10 de marzo en el coliseo Roberto Clemente, de San Juan.

Durante una rueda de prensa, el ex monarca supergallo y pluma de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) pidió disculpas públicas por sus comentarios incriminatorios hacia Ramírez al terminar el pleito en el que fue noqueado en el undécimo round.

“Vengo a pedir una disculpa y un perdón”, señaló López en el Museo del Deporte en la ciudad de Guaynabo. “Me siento abochornado y el público de Puerto Rico se merece una disculpa”.

Ciertamente, “Juanma” hizo bien en excusarse por la afrenta a sus compatriotas, pero no hizo el debido hincapié en el principal ofendido y blanco de todos los insultos: Ramírez, un profesional también puertorriqueño de larga data que ha impartido justicia en 184 peleas por el título mundial.

“Este árbitro (Ramírez), al igual que su hijo, pararon mal la pelea. Son dos apostadores y la Comisión sabe que yo se lo dije que era un apostador”, dijo López en forma descompuesta delante de las cámaras de televisión.

Después López ofreció una disculpa inicial que Ramírez rechazó porque “la prepotencia de sus palabras masacraron mi honradez”. Y a renglón seguido expresó que “las excusas solo satisfacen al que las dice y la otra vez (el pasado año) también se disculpó para venir ahora con la misma poca vergüenza”.

Ramírez escuchó ahora por una emisora de radio la nueva disculpa de López, pero nuevamente la rechazó de plano al considerar que sus palabras “son sinceras pero no satisfacen nuestras expectativas”.

“Esperábamos que él dijera enfáticamente con la misma forma de la difamación, que no tenía pruebas y evidencias de que nosotros (también el hijo de mismo nombre) somos apostadores”, añadió Ramírez.

“Si lo admite, no tenemos ningún interés de seguir adelante”, recalcó Ramírez Sr. “Solo queremos limpiar nuestra reputación e imagen. Pidieron disculpas por lo que pasó pero no por los hechos”.

López está en una encrucijada pues enfrenta la posibilidad de una suspensión hasta de un año si no presenta pruebas que incriminen al oficial.

“Fue un ataque injusto, vicioso y maquiavélico en contra del árbitro, de la Comisión de Boxeo y de todo el que representa a este deporte en Puerto Rico”, señaló Dommys Delgado Berty, presidenta de la CBPPR.

Delgado Berty lleva a cabo un proceso investigativo para determinar el grado de responsabilidad de López y si en realidad existen pruebas contra Ramírez.

Comenta sobre este articulo