Monótono, repetitivo … cansón hsta el aburrimiento. En eso se ha convertido el esperado pleito entre el campeón mexicano Julio César Chávez Jr. y el argentino Sergio “Maravilla” Martínez. Un filme de suspenso del que poco hay que esperar como no sean excusas y argumentos dilatorios que irrespetan tanto al público como al Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

El “thriller” añadió un nuevo capítulo en las últimas horas con las declaraciones del asesor de “Maravilla”, Sampson Lewkovicz, quien aseguró que se habían roto las negociaciones con el promotor Bob Arum, representante del Junior, para concertar la pelea.

De acuerdo con Lewkovicz el titular de la empresa Top Rank “resolvió cortar” las negociaciones en forma unilateral para que se vieran las caras el monarca de peso mediano y el aspirante sudamericano, considerado entre los mejores libra por libra del mundo.

“Arum le faltó el respeto a Martínez, al manager Lou DiBella, a mi persona y a la entidad que preside el mexicano José Sulaimán”, dijo Lewkovicz a la agencia de noticias argentina Télam.

Hace pocos días, informaciones procedentes del campamento de “Maravilla” aseguraban que iban por buen camino los contactos preliminares con la otra parte para efectuar el compromiso. Molesto por las acusaciones que hizo el argentino sobre su hijo, Julio César Chávez padre afirmó que el pleito se efectuaría en el mes de septiembre en Las Vegas.

Pero tras el nocaut que Martínez propinó al inglés Matthew Macklin el 17 de marzo en el legendario Madison Square Garden, de Nueva York, el proyecto regresó a un punto muerto, de total incertidumbre, como en semanas precedentes.

La historia, develada por capítulos, ha tenido de todo. Desde un campeón (Martínez) que cedió el título el título mediano conquistado en el ring ante Kelly Pavliv en abril de 2010 y cedió temporalmente, hasta otro (El Junior) que tras conquistar la faja frente a Sebastian Zbik, ahora ignora y se burla de las decisiones de la entidad boxística.

El pacto de ¿caballeros? establecía que Martínez cedía el título para el combate de Chávez Jr. y Zbik, y el ganador estaba obligado a enfrentarlo después.

Pero Arum y todo el engranaje relacionado con el fajador mexicano decidieron exponer el título frente a Peter Manfredo, el 19 de noviembre en Houston, Texas, lo que desató la cólera de “Maravilla”, quien argumentó abandonaba el CMB hasta que la entidad cumpliera con su palabra.

Después llegó otra defensa ante el también mexicano Marco Antonio “Veneno” Rubio, quien fue vencido por fallo unánime en el Alamodome, de San Antonio, Texas, lo que agrió más el ambiente y exacerbó las críticas de “Maravilla” a Chávez Jr.

Ahora nuevamente José Sulaimán, presidente del CMB, está en la picota pública (y peor aún con la posibilidad de repetir el ridículo) al darle un ultimátum a Bob Arum y la promotora Top Rank, que da la impresión éstos no toman muy en cuenta.

“El promotor Bob Arum se mete en zapatos muy grandes si anuncia a Chávez jr contra otro rival, porque debe enfrentar al argentino Sergio Maravilla Martínez como lo ordena el Consejo Mundial”, dijo Sulaimán en rueda de prensa en México.

E incluso fue más categórico: “Julito debe enfrentar a Maravilla Martínez y si quiere irse del CMB, que se vaya, yo siempre lo he apoyado y le dimos la oportunidad de ganar el cinturón mundial porque lo estimo como a su padre”.

Horas después del triunfo de “Maravilla” ante Macklin, el CMB precisó que los representantes de ambos púgiles tenían 30 días para llegar a un acuerdo económico o de lo contrario la pelea iría a subasta, según estipulan sus reglamentos.

En las fechas establecidas por el organismo del boxeo, el período de libres negociaciones entre la dos partes comenzó el 19 de marzo y finalizará el 9 de abril. Siete días después se procederá a la subasta pública para definir los detalles financieros.

Si “Maravilla” y su grupo optan por no presentarse, sería descalificado como retador, pero si es Julio César Chávez el que incumple con su participación al encuentro, perderá su corona de campeón.

El suspenso de la monotonía continúa …

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