Escritor incansable. Bromista a toda hora. Ingenioso. Solidario con los más desposeídos. Todo eso volcado hacia la disciplina que fue su pasión: el boxeo.

Un corazón debilitado y dos pulmones cargados de nicotina le arrebataron al mundo a Bert Randolph Sugar, leyenda del pugilismo, que se va al cielo dejando un legado de más de 80 libros, entre ellos su obra maestra “Los 100 boxeadores más grandes de todos los tiempos”.

Considerado un ícono del pugilismo por su recopilación histórica, sombrero de amplia ala e inseparable puro, Sugar fue exaltado al Salón de la Fama del Boxeo Internacional en 2005 cuando ya acumulaba una larga carrera de 30 años hurgando archivos y cargando de datos sus cuartillas.

De acuerdo con sus familiares, aunque padecía de cáncer de pulmón, la muerte de Sugar ocurrió por un ataque al corazón cuando se encontraba recluido en el hospital Northern Westcherster de Nueva York, donde lo acompañaba su esposa Suzanne. Tenía 75 años.

Su hija Jennifer Frawley dijo que las mayores virtudes de su padre eran “su inteligencia, ingenio y su gran sentido del humor”. “Junto a eso es imposible separar al gran humanista que siempre se preocupó por la gente y siempre les ayudó”.

Personalidades de diversas partes del mundo enviaron mensajes de condolencia a la familia y muchos lo expresaron en las redes sociales o a través de expresiones públicas. “Alrededor del ring, esto no será lo mismo sin Bert allí”, dijo Jack Hirsch, el presidente de la Asociación de Escritores de Boxeo de Estados Unidos.

Sugar nació el 7 de junio de 1937 en Washington, D.C. Se graduó en Maryland y fue a la Escuela de Leyes en Michigan. Tras salir de su ciudad natal y trabajar durante diez años como publicista en Nueva York, se dedicó a escribir a partir de los años 70.

“Bert fue siempre un hombre del espectáculo, con su forma de hacer las cosas, su personalidad colorida, pero en momentos de tranquilidad, era un individuo extremadamente modesto”, precisó Hirsch.

La Asociación Internacional de Veteranos del Boxeo le dio el reconocimiento que resume su esfuerzo y legado: el “más grande escritor de boxeo del Siglo XX”.

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