Cuando el boxeador cubano Erislandy Lara decidió abandonar la selección nacional amateur de su país en busca de fortuna y fama, sabía que el camino no sería fácil. En su nueva zona de influencia ha vivido momentos dulces y otros amargos, pero su empeño de trascender y brindar un futuro próspero a su familia le impulsan a dejar la piel en el gimnasio.

En el horizonte… un nuevo reto que le podría acercar a la meta de contender en un pleito titular. Será el 20 de abril en el Beau Rivage Resort & Casino de Biloxi, en Mississippi. Su oponente se nombra Ronald Hearns (26-2-0, 20 KOs) y es de nacionalidad estadounidense.

Lara tiene claro que debe ir paso a paso. No apresurarse también puede ser una virtud para llegar lejos. “La pelea importante es contra Hearns. Luego de terminada podemos hablar sobre próximos rivales, ahora mi objetivo principal es derrotar a Hearns y eso es lo que haremos”.

El guantanamero vuelve a los encordados después del despojo que sufrió en julio pasado ante el también norteño Paul Williams (41-2-0, 27 KOs), escándalo que obligó a la New Jersey State Athletic Control Board a suspender indefinidamente a los tres jueces (Al Bennett, Donald Givens y Hilton Whitaker) actuantes en ese combate.

Ante el inminente compromiso incrementa el ritmo de trabajo en el Savannah GYM de Houston, buscando la mejor forma deportiva. Según el sitio Boxeomundial.com la semana pasada realizó alrededor de 18 rounds en diferentes sesiones de sparring junto al invicto súper welter local Jermell Charlo (17-0-0, 8 KOs).

“Jermell me ayuda para esta pelea y estoy agradecido por eso” dijo Lara. Luego agregó que “este jovencito es muy bueno y hemos conseguido hacer un gran trabajo juntos. Para su pasada pelea estuve ayudándole a prepararse y ahora lo hace el conmigo”.

Del plan de trabajo establecido por su entrenador Ronnie Shields explicó que “es riguroso y me garantiza que estaremos en inmejorables condiciones técnicas y físicas para el 20 de abril”.

Acerca de sus motivaciones confesó que “en primer lugar mi esposa e hijos, luego mis sueños. Deseo darles lo mejor y hay que pensar en su futuro. Casa y salud, por supuesto, y asegurarles el acceso a la Universidad cuando crezcan, no deseo tener más boxeadores en mi familia”.

También señaló que le sirven de inspiración otros detalles: “paseo junto a mi familia los fines de semana, les llevo al conjunto residencial donde anhelo comprarme una casa para nosotros. Y por supuesto, también visito mis Dealers preferidos para observar el vehículo que deseo manejar. Son mis más grandes sueños y espero un día cercano poder cumplir con estas metas”.