El púgil puertorriqueño Juan Manuel “Juanma” López tiene lo que se buscó. Ni más ni menos. No se puede injuriar, denigrar y vilipendiar públicamente a un árbitro y quedar impune. Sería un mal precedente para el pugilismo boricua en primera instancia y para acontecimientos similares de este deporte en el futuro.

“Juanma” recibió una suspensión de un año por sus críticas al réferi Roberto Ramírez Sr (también lo hizo extensivo a su hijo del mismo nombre), traes caer por nocaut técnico en el décimo round frente al mexicano Orlando “Siri” Salido el 10 de marzo en el Coliseo “Roberto Clemente” de San Juan.

La Comisión de Boxeo de Puerto Rico después de exhaustivas investigaciones determinó que López carecía de evidencias para las comprometedoras acusaciones que lanzó contra Ramírez, un prestigioso oficial de larga carrera impartiendo justicia sobre los cuadriláteros.

Además de suspenderle la licencia, también la Comisión le impuso a “Juanma” una multa de 10.000 dólares y 100 horas de servicio comunitario, como ejemplar medida, aunque el boxeador dispone de 20 días para una apelación.

Ramírez, quien ha participado en más de 180 peleas por título mundial, dejó sentado desde el principio que no lo animaba un espíritu revanchista. Solo estaba molesto al ponerse en tela de juicio su honradez e integridad moral.

“No acepto sus excusas debe buscar pruebas y demostrar que soy corrupto”, dijo Ramírez al conocer las disculpas de López. “Al decir que yo hago apuestas está atentando contra mi honradez y la de mi familia”.

Pudo ir más lejos Ramírez y establecer una demanda civil en los tribunales por difamación y seguramente la situación de “Juanma” hubiera tenido mayor trascendencia si se efectuaba un juicio en corte.

“Este árbitro (Ramírez), al igual que su hijo, pararon mal la pelea. Son dos apostadores y la Comisión sabe que yo se lo dije que era un apostador”, dijo López en forma descompuesta delante de las cámaras de televisión, tras la derrota.

Casi un año antes había perdido el invicto y el título pluma de la OMB ante Salido en abril de 2011. En aquella ocasión, el árbitro fue el hijo de Ramírez, quien también decretó el fin de las acciones después de un derechazo que envió a la lona a “Juanma”.

Las palabras del astro puertorriqueño levantaron una ola de comentarios en todos los círculos boxísticos, principalmente en la Isla del Encanto, de donde también son oriundos los Ramírez, los más afectados por el penoso incidente.

Después López intentó disculparse en varias ocasiones, reconoció que se había equivocado e incluso dijo que una suspensión lo obligaría al retiro.

Pero la Comisión de Boxeo de Puerto Rico no podía hacerse de la vista gorda ni dejar que le temblara el pulso. Tenía que evitar caer en el descrédito. Y lo hizo como correspondía: sancionando al difamador y dejando en claro que no permitirá impunidades con hechos similares.

“Con estas medidas disciplinarias esperamos una transformación genuina por parte del boxeador Juan Manuel López, que lo ayude a retomar las riendas de su carrera profesional”, dijo Dommys Delgado, presidenta de la Comisión, en un comunicado.

“Es nuestra esperanza que lo logrará para beneficio de él, y el de su familia”, añadió la nota.

¿Apelará “Juanma” en busca de una disminución de la sanción? Tiene todo el derecho, pero difícilmente logre ese objetivo. Su actitud fue deplorable y las pruebas son contundentes. Ahora carga en su morral lo que se buscó.

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