Para el reconocido entrenador estadounidense Emanuel Steward no existen términos medios a la hora de definir al boxeo. La gran pasión de su vida, la que le ha reportado sus mayores placeres (y riqueza también) es primero deporte y espectáculo para las masas, antes que un lucrativo negocio.

Steward, uno de las más cotizados adiestradores de pugilistas profesionales en la actualidad, considera que hoy por hoy se salvaguardan demasiados intereses con el objetivo de obtener lucrativas ganancias en detrimento de lo que los fanáticos desean: las peleas entre los mejores, sin que medien obstáculos de ningún tipo.

“Creo que el hecho de ser un lucrativo negocio lejos de beneficiarlo, afecta al deporte (el boxeo). Eso debiera tenerse en consideración, porque mucha gente se aleja del boxeo ya que no puede disfrutar lo que desea. La gente quiere ver a los mejores frente a frente, y en el mundo actual eso no suele suceder con frecuencia”, aseguró el afamado entrenador.

Steward manifiesta ser un activo promotor de la esperada pelea entre el filipino Manny Pacquiao y el estadounidense Floyd Mayweather, considerados los dos mejores boxeadores profesionales del mundo libra por libra, y para ello el sería capaz de desestimar agudas negociaciones “sólo destinadas a llenar ciertos bolsillos”.

“Es que todos quieren super ganancias. Un duelo Pacquiao-Mayweather siempre va a dejar buenos dividendos. Pero nadie quiere arriesgar, y tanto una parte como la otra, o quienes de alguna manera obtienen dividendos en el negocio regatean al extremo en busca de la mejor tajada, y al final todo se malogra”, reflexionó Steward.

Y al mismo tiempo el preparador se pregunta: “¿Y quienes son los que pierden en todo este regateo extremo? Los fanáticos. La gente que le da vida al boxeo. Porque sin hinchas (el boxeo) no sería deporte, ni espectáculo… y mucho menos negocio”.

No obstante su apasionada defensa de estos puntos de vista, Steward parece contradecirse con sus actitudes a la hora de entrenar a algunos de sus discípulos, pues prefiere dar instrucciones a distancia por jugosas sumas de dinero, mientras asume lucrativos contratos como comentarista para cadenas de Televisión como HBO.

El caso más notable es el puertorriqueño Miguel Cotto, campeón del mundo de las 154 libras reconocido por la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), a quien el estadounidense entrenaba mediante orientaciones por Internet a cambio de alrededor de 250 mil dólares anuales.

Cotto decidió cancelar su contrato con Steward para colocarse bajo la tutela del cubano Pedro Luis Díaz.

Díaz entrena directamente al puertorriqueño, puso orden en su campamento, y según ha trascendido, sólo cobra alrededor de 50 mil dólares al año por una tarea que ya rindió frutos, cuando en diciembre pasado el puertorriqueño tomó revancha ante el mexicano Antonio Margarito en el Madison Square Garden neoyorquino, al imponerse por nocaut técnico en defensa de su faja de las 154 libras, versión AMB.

Aunque opiniones y comportamiento se contradicen, lo cierto es que Emanuel Steward ha puesto una vez más el dedo sobre la llaga que más lacera al boxeo profesional: el cuidado de los intereses publicitarios, y en consecuencia de bolsas más lucrativas, en detrimento del gran espectáculo que los fanáticos reclaman.

Comenta sobre este articulo