A viva voz anunciaron varios medios mexicanos que Saúl “Canelo” Álvarez (40-0-1, 29 KOs) está listo para las “Grandes Ligas” del boxeo tras derrotar por decisión unánime al experimentado Shane “Sugar” Mosley (46-7-1, 39 KOs) y retener la corona superwelter del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

El propio peleador de 21 años se encargó de confirmarlo cuando instantes después de culminada la batalla coestelar de la cartelera Reyes del Ring, celebrada en el MGM Grand de Las Vegas, aseguró que estaba preparado para el rival que fuera.

“Estoy listo para enfrentar a cualquiera. Llámese Floyd Mayweather, Manny Pacquiao o Miguel Cotto”, dijo.

En días pasados, en medio de la intensa y bien concebida promoción del combate contra Sugar Mosley, se especuló que el vencedor enfrentaría al ganador de la pelea entre Mayweather vs Cotto. Finalmente “Money Boy” superó al boricua Cotto y seguramente los rumores en breve comenzarán a rodar.

También se especuló, y bastante, sobre un posible encontronazo entre las dos figuras jóvenes más mediáticas del pugilismo azteca. Es decir, poner frente a frente a Canelo Álvarez y a Julio César Chávez Jr.

Pero una cosa es querer y otra bien distinta es poder. Dudo que los promotores de Canelo, quienes podrían elaborar un manual de cómo consolidar la reputación de un pugilista común y sacarle además jugosas ganancias, arriesguen tan pronto a su “gallito de oro”.

Mucho menos después de observar su intrascendente actuación contra –y excusen por la dureza- una versión de malísima calidad de la sombra de Sugar Mosley.

Contra cualquiera de los tres mencionados (Mayweather, Pacquiao o Cotto) recibiría una soberana pateadura y ahí mismo acabaría su caché y por ende, las suculentas bolsas que genera cada uno de sus pleitos.

Con la venia de Oscar de La Hoya –varias veces campeón mundial y monarca olímpico- y de otros que han querido colocarle el cartel de futura leyenda; el Canelo Álvarez es un peleador de la media y nada más. Su mejor virtud es que cuenta con apenas 21 años y tiene margen para crecer cualitativamente. De él depende.

¿Listo para los grandes? No lo está. Y sus apoderados deben saberlo. Me atrevo a asegurar que tendrá una o dos peleas de transición y luego, puede que salgan a la búsqueda y captura del Junior Chávez.

El “Hijo de la Leyenda” (Julio César Chávez) es quien más se ajusta al perfil que necesita Canelo. Su compatriota ha engordado su palmarés a costa de boxeadores de cuestionable calidad y está años luz de cualquiera de los tres mencionados por Álvarez.

Aunque Chávez tendría que superar al irlandés Andy Lee y luego, si llega a efectuarse la pelea –ver para creer-, al argentino Sergio “Maravilla” Martínez.

Los medios aztecas dicen que Canelo está para Grandes Ligas, pero creo que todavía debe crecer mucho, mucho, mucho, en ligas menores.

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