martinez pikset7Si en el pasado el argentino Sergio “Maravilla” Martínez (49-2-2, 28 KOs) declaró que sentía lástima del mexicano Antonio Margarito 38-8-0, 27 KOs) y no quería ser el causante de su retiro. Ahora, en el presente y con el Tornado de Tijuana alejado definitivamente del ensogado, deslizó que le hubiera gustado una revancha ante el hombre que le rompió el invicto hace 12 años.

“La pelea a la que me gustaría regresar es la de Antonio Margarito. Fue en febrero 19 del 2000 en el Mandalay Bay en Las Vegas”, respondió el pugilista en medio de una entrevista. “Él me noqueó en la séptima ronda y esa es la única pelea que creo que verdaderamente perdí”.

Quizás parezcan sorpresivas estas declaraciones, aunque era de suponer que trascendieran todo tipo de noticias que aderezaran, aun más, la histeria promocional provocada por el megacombate que lo enfrentará al también azteca Julio César Chávez Jr (46-0-1, 32 KOs).

Esa reyerta será el 15 de septiembre en el Thomas & Mack Center de Las Vegas, Nevada. Y por las ganas que se tienen ambos contrincantes pudiera convertirse en la pelea del año. Semejante animadversión es directamente proporcional al número de improperios que se han proferido y que no parecen responder a una estrategia de marketing –pero aquí no pongo las manos al fuego.

Sobre el encuentro con Margarito, Maravilla rememoró con esa coherencia verbal que caracteriza a los argentinos que era apenas “un cachorro en comparación con lo que soy hoy y Margarito era un peleador experimentado”.

En aquel combate el sudamericano llegó con la reputación de estrella en ascenso, gracias a 16 victorias, un empate y un cautivante estilo de boxeo en el que confluían destreza en los desplazamientos, elegantes movimientos de torso y pegada respetable.

Aquella vitrina de nada le sirvió porque después de un inicio prometedor el Tornado de Tijuana se ajustó los pantalancillos y comenzó a hacer lo que mejor saben los mexicanos: embestir sin temor a la respuesta del oponente y ablandarlo.

A la altura de la séptima escena, de las diez pactadas, al referee Joe Cortez no le quedó más remedio que detener la golpiza para evitar males mayores a la promesa que no pudo imponer su ley.

“Yo no me había desarrollado bien como un peleador”, valoró el gaucho. “Entonces no tenía conmigo a mis actuales entrenadores Gabriel y Pablo Sarmiento, o sea, peleaba diferente en ese momento de mi carrera”.

“Si Antonio Margarito y yo hubiéramos peleado otra vez, más tarde en mi carrera, hubiera sido un resultado diferente”, aseguró Martinéz cuando cesó su inusual arrebato de modestia. “En mi mente sería similar a la pelea de Pacquiao-Magarito donde Margarito se lanzó a atacar y la velocidad de Pacquiao es lo que finalmente lo venció”.

En estas idas y venidas del Arte de Fistiana puede suceder de todo. Quizás, tras estas declaraciones, el Tornado de Tijuana se embulle y se replanteé la opción del retiro, pues seguramente esa revancha puede convertirse en platillo interesante de degustar y que superará la bolsa que estaba en juego en el 2000. Entonces, y según Maravilla, apenas recibió 800 dólares por la derrota.

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