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El ucraniano Vitali Klistchko (45-2-0, 41 KOs) y el estadounidense Andre Ward (26-0-0, 14 KOs) no tienen una pizca de misericordia. Sobre el ring son verdaderos déspotas que imponen su ley con mano dura. Fe de ello pueden dar Manuel Charr (21-1-0, 11 KOs) y Chad Dawson (31-2-0, 17 KOs), los últimos en desafiarlos; ambos salieron del cuadrilátero con el rostro hinchado, la autoestima en el subsuelo y mirando de soslayo la procesión en la cual sus victimarios conservaban la categoría de campeones mundiales.

Klistchko, tras vencer por nocaut en el cuarto asalto al alemán Charr, recibió por décima ocasión sucesiva la corona que lo acredita como monarca de los pesos completos, versión del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). Mientras Ward, que puso fuera de combate en la décima ronda a su compatriota Dawson, asistió a su sexta coronación absoluta en la división supermediana de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y retuvo la faja del CMB.

El pleito en la división supercompleta corroboró que el mayor de los hermanos Klistchko, a pesar de sus 41 años, se mantiene un escalón por encima del resto de los pugilistas. No se avizora un contrincante capaz de hacerle colgar los guantes para que pueda dedicarse por entero a la política, su otra gran pasión.

Sobre el ring la voluntariedad del joven germano de origen libanés apenas contrarió al monarca que lanzó los mejores golpes. A la altura del cuarto round su jab de izquierda le provocó a Charr un corte en la ceja derecha que a la postre definiría la acciones. Ante la abundancia de sangre, que cubría el rostro del retador, el arbitro detuvo las acciones y declaró el KO técnico favorable al campeón exponente.

“Me quedé decepcionado ya que quería ganar con un real nocaut, no por un KO técnico. Estaba preparado para continuar el combate y Charr también lo estaba para seguir peleando, pero fue una decisión del árbitro y del doctor, que es el responsable de esto y no podemos hacer nada al respecto”, dijo el ucraniano a la agencia AFP, tras finalizar el combate que se efectuó en la arena Olimpiyskiy de Moscú.

Del lado de acá del Atlántico, puntualmente en la Arena Oracle de Oakland, Andre Ward mostró durante diez round porque se le considera como la nueva gran estrella del pugilismo estadounidense. Algunos ya le colocan como el sucesor del mítico Roy Jones Jr.

Chad Dawson nunca tuvo respuestas para contrarrestar al campeón. Ward redujo sabiamente los espacios para desembarcar sus puños con frenética velocidad y así neutralizar el mayor alcance de su oponente, que solo trató de mantenerse hasta la última ronda. A la altura de la décima escena, Dawson se cansó de recibir tantos golpes y pidió al árbitro que detuviera las acciones.

Ward, monarca olímpico en Atenas 2004, se mostró contento por su desempeño pero sus declaraciones demuestran que está ávido de triunfos: “estoy pensando en subir a 175 libras y seguir desafiando a los mejores”.

OTROS COMBATES

En la propia cartelera celebrada en Oakland, el mexicano Antonio DeMarco (28-2-1, 21 KOs) dejó sin resuello al norteamericano John Molina (24-2-0, 19 KOs). Solo necesitó 44 segundos para completar la faena que le permitió preservar la corona ligera del CMB.

“He estado trabajando para esto por mucho tiempo, hemos estado trabajando muy duro”, dijo DeMarco al finalizar su fugaz presentación. “Molina es un tipo muy fuerte. Yo soy un tipo totalmente diferente en el ring. Lastimo a los rivales y luego los termino”.

Joe Goossen, entrenador de Molina, dio la cara por su pupilo ante los medios y explicó que “lo agarraron –a Molina- en el primer round con un zurdazo y quedó mareado. Luego DeMarco tiró un montón de golpes. John debió poner la rodilla en la lona, pero es difícil pensar cuando uno está en esa situación”.

En el Hard Rock Hotel y Casino de la ciudad del pecado, el argentino Lucas Matthysse (32-2-0, 30 KOs) necesitó de diez de los 12 rounds pactados para vencer por la vía del cloroformo al nigeriano Olusegun Ajose (30-1-0, 14 KOs) y agenciarse el título interino junior welter de la CMB.

“Me siento muy contento, hemos trabajado mucho y sabíamos que iba ser una pelea difícil, pero bueno ya ganamos el título”, dijo el monarca interino. “Yo quería ganar todo antes de las tarjetas, para que no me hicieran lo que sucedido con Zab Judah y Devon Alexander”.

En otro pleito relevante el azteca Marco Antonio Rubio (55-6-1, 48 KOs) también le apagó rápido la luz al argentino Carlos Baldomir (49-15-6, 15 KOs). “Veneno” Rubio apenas necesitó cinco asaltos para hacer estallar el Estadio Miguel Alemán de Celaya, Guanajuato, y adjudicarse el vacante cinturón mundial supermediano de la Federacion Mundial de Boxeo (WBF, por sus siglas en inglés).

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