canelo pikset11Infierno y paraíso. No se refiere a un pasaje bíblico. Se trata de la pelea que enfrentará el sábado 15 de septiembre al estadounidense José Manuel “Josesito” López (30-4-0, 18 KO's) y al mexicano Saúl “El Canelo” Álvarez (39-0-1, 27 KO's), quien defenderá su faja Ligero-Mediana del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) en el MGM Grand de Las Vegas, Nevada.

Mientras que el entrenador de Josesito, Henry Ramírez, le “promete un infierno” a El Canelo durante el promocionado enfrentamiento, José “Chepo” Reynoso y su hijo Edison, co-entrenadores del muchacho de México, se conforman con “ofrecerle un confortable paraíso” (a su rival), “para que descanse plácidamente tras ser puesto a dormir” (por los golpes de Saúl Álvarez).

La confrontación verbal entre los adiestradores de Josesito y El Canelo, matizada por el picante natural de la idiosincrasia hispana, está resultando tan, o más intensa, que el pleito previsto en Las Vegas, en el cual el estadounidense de 28 años afrontará una dura prueba contra un ascendente joven de 22 años, que lleva el duelo a su campo (154 libras o más) y que cuenta con una clara ventaja anatómica por su mayor peso corporal.

Ramírez asegura que Josesito “hará vivir un infierno a El Canelo. Si (El Canelo) planea batir a Josesito el 15 de septiembre tiene que estar preparado para pasar por el infierno, porque López está dispuesto a hacer eso”.

Según el preparador, su discípulo ha realizado una magnífica preparación para disputar su primera pelea en la llamada división superwelter.

“Josesito va a buscar estar en donde se siente cómodo. Él vendrá un poco más pesado la noche del combate. Por eso busqué que cada chico que entrenó con él pesara entre 165 y 170 libras, por lo que cada vez que boxeó en el gimnasio puse a los sparrings con pesos de 167-168 libras, pues probablemente El Canelo pesará 170 la noche de la pelea”, razona Ramírez.

Para alcanzar un peso acorde con las exigencias de la pelea, el boxeador estadounidense aplica una dieta encaminada a incrementar su tejido adiposo (grasa), pero con la precaución de no perjudicar la estructura muscular, ni la velocidad de piernas y brazos habitual de un hombre acostumbrado a pelear en las 140 libras.

Por su parte, Chepo y Edison Reynoso esperan con tranquilidad el combate.

“El Canelo es el campeón. El va a esperar por un intruso que pretende invadir su territorio. Ese intruso dice que ofrece un infierno. Mi muchacho le brinda el paraíso, para que pueda reponerse adecuadamente de la paliza que va a recibir por pretender lo que no está a su alcance”, ironiza Edison Reynoso.

Los Reynoso, padre e hijo, son propietarios del gimnasio Julián Magdaleno, donde se han forjado cuatro campeones mundiales de boxeo, todos procedentes del estado mexicano de Jalisco: Oscar “Chololo”Larios, Rigoberto “El Español” Alcarez, Javier “Chatito” Jáuregui y Saúl “El Canelo” Álvarez.

Precisamente el mote del joven pugilista tapatío proviene de “Chepo” Reynoso, quien llamaba “Canelito” a Saúl Álvarez cuando daba sus primeros pasos, a los 17 años, y posteriormente le bautizó con el sobrenombre de “El Canelo”, que ya se pasea triunfalmente en el mundillo de los encordados.

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