martinez pikset252012Diego Armando Maradona y Lionel Messi, los dos jugadores más grandes que ha dado el fútbol argentino y quizás el mundo, “bendijeron” a Sergio Maravilla Martínez (50-2-2, 28 KOs), previo al megacombate donde el originario de Quilmes le arrebató la faja mundial de los pesos medianos al mexicano Julio César Chávez Jr. (46-1-1, 32 KOs).

El día de la pelea en el Thomas & Mack de la Ciudad del Pecado, Las Vegas, Maravilla recibió dos sorpresas que bien pudieron provocarle un infarto. Primero recibió una llamada de D10s, de Diego. “Se me caían las lágrimas mientras él gritaba como un loco. '¡Haz lo que dijiste en el pesaje!'. '¿Pero tú sabes quién soy yo?', le respondí”, dijo Maravilla al diario AS español.

Messi, el otro inmortal y que le llaman el Messías, le envió un SMS dándole ánimos.Días después del pleito reconoce que nunca imaginó que los argentinos más venerados del mundo estuvieran al tanto de su actuación.

Pero su victoria no calma su ego ni sus ansias de convertirse en el mejor púgil libra por libra del mundo. “Yo sé lo que quiero. Ser el mejor. Todo el trabajo no lo tomo como un sacrificio, sino como una inversión. Mientras mi mente esté a tope, romperé mi cuerpo lo que haga falta”.

En el diálogo con el medio ibérico el sudamericano de 37 años se sinceró contando algunos detalles de su vida pasada en España, lugar donde reside desde hace diez años y al cual llegó “con una mano adelante, otra atrás y sin papeles”.

“Que te detengan una vez ya es una barbaridad, pero a mí me ocurrió varias. Dos noches encerrado y amenazas de expulsión del país. No lo entendía, porque yo tenía mis trabajos (hasta cinco llegó a alternar: gimnasio, portero en un pub, clases de boxeo…) y sólo quería salir adelante. Menos mal que tenía también algún alumno policía al que recurrir”, indicó el locuaz gladiador.

Ahora, en 2012, es una personalidad y no tendrá que preocuparse por la poli ni por el dinero. Las cifras de su combate contra Chávez Jr. le han dejado en una posición inmejorable: 30 millones de dólares en PPV, otros cinco grandes por conceptos de televisión, tres más por la venta de las 20 mil capacidades del Thomas & Mack Center (se supo que las localidades de 600 dólares se dispararon hasta los 2.500 en la reventa) y 41% de share en Argentina.

Sobre su historia con Chávez comentó que “todas las mañanas, cuando corría, visualizaba su cara. Lo veía. Y las manos me dolían de tanto apretar los puños. Hubo demasiada sobreprotección para un campeón del mundo. Él no estaba preparado para boxear con los mejores y sus defensas las hizo contra gente no tan buena. ¡Si hizo tres antes de cruzarse conmigo!”.

El resultado todos los saben: Maravilla le dio una paliza al mexicano, pero éste estuvo a punto de noquearlo en el último asalto. Al respecto, el gaucho dijo que “me pegó en el oído y se me apagó la luz”.

Ese golpe abrió la puerta a una revancha, pero el positivo de Chávez Jr. a la marihuana ha trastocado los planes. Lo primero que se proyecta es hacer un combate y desbordar el estadio Monumental de Buenos Aires, casa del equipo de sus amores: River Plate.

Después, a finales de 2013, cuando el azteca cumpla la sanción que seguramente le impondrán, tocaría la revancha. “Cuando Chávez me pidió la revancha le dije que sí”, expresó.

Se espacula que la sede sería el texano estadio de los Dallas Cowboys de la NFL, que tiene 80 mil capacidades y su propietario lo ha ofrecido para que se realice la contienda.

Maravilla, que no tiene un pelo de tonto y ahora está en posición de exigir, ha expuesto sus condiciones si el mexicano quiere pelear allí: “Si quiere boxear allí, pongo de condición a que se someta a controles olímpicos (de sangre), un mes, una semana y un día antes de la pelea”.

Acto seguido -aseguró- buscaría el combate soñado contra el estadounidense Floyd Mayweather Jr., el mejor pugilista libra por libra del mundo.

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