sulaiman jr sset262012Tengo que retractarme. Escribí hace pocos días que era preciso pasar la página con el positivo a marihuana de JC Chávez Jr. Pero la sangre me hierve en las venas. Y no puedo quedarme callado ante la actitud del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y su presidente el mexicano José Sulaimán, quien cuando se trata de su “ahijado” vuelve a ser tan bueno como la Caperucita Roja.

El CMB ha propuesto multar al Junior con 10.000 dólares y exigirle que asista a un programa de rehabilitación a las drogas, después que el púgil reconoció públicamente su culpabilidad. Nada más.

Chávez Jr. recibió un premio de tres millones de dólares, solo proveniente de la Comisión de Boxeo de Nevada, sin incluir otros cheques del “pago-por-evento” y a través del patrocinio, lo que significa que la multa es insignificante (más bien indignante) para un boxeador que se burló de todos, incluido el veterano presidente del CMB.

Según el señor Sulaimán, el CMB acepta como “declaración de culpa y arrepentimiento” el mensaje que envió Chávez Jr. reconociendo y aceptando su responsabilidad, aunque descartó que su organización intente suspender al infractor por su fechoría.

Infinidad de voces vinculadas al boxeo consideraron que El Junior se encontraba en una situación en la que podría perder su bolsa completa, recibir una suspensión de al menos un año y estar obligado a vincularse con una clínica especializada en tratamientos para el consumo de estupefacientes.

Obligados por la penosa situación, Sulaimán y los directivos del CMB aplican un leve castigo a JC Chávez que desde mi óptica incrementa aún más el descrédito que persigue a la entidad y sus representantes.

“Estamos solicitando a Julio que recurra a una rehabilitación, tras la cual, con un reconocimiento de que está participando de dicha institución, el Consejo le abrirá las puertas para que pueda competir por el título que fue suyo, cuando se esté seguro de que él ha comprendido y vuelto al camino del bien”, indicó el organismo que preside Sulaimán.

No hay dudas, Sulaimán y el CMB le están “pasando la mano” al Hijo de la Leyenda, como si se tratara de un primer desliz sin que existan otros antecedentes que obliguen a imponer una sanción mayor que lo “vuelva al camino del bien”. Es a todas luces un bochorno mayúsculo.

No es hacer “leña del árbol caído”, sino aplicar con justeza – y justicia – un castigo que se corresponda con lo acontecido, sin olvidar los antecedentes de esta figura que inflaron como un globo y ahora se les revienta en la cara.

La conducta desleal y antideportiva de Chávez Jr. es reiterativa que ya anteriormente utilizó la furosemida, en busca de rendimiento y por supuesto de la victoria.

En aquella ocasión Chávez Jr. derrotó a Troy Rowland en el MGM Grand también en la ciudad del juego y el pecado en noviembre de 2009, pero posteriormente le retiraron el triunfo por dar positivo a ese diurético. En adición, fue suspendido seis meses por la Comisión Atlética de Nevada y multado también con 10.000 dólares.

Más reciente, en enero de este año, Chávez Jr. fue detenido por conducir en estado de ebriedad en Los Ángeles y al mostrar sus documentos, la policía confirmó que su licencia estaba vencida. Por ambos delitos cumplió tres años de libertad condicional y 30 sesiones bajo el programa “Alcohólicos anónimos”.

Pocos días después, el 4 de febrero, El Junior derrotó por fallo unánime a su compatriota Marco Antonio “Veneno” Rubio en el Alamodome, de San Antonio, Texas, Rubio y su equipo acusaron a la Comsión de Texas por no efectuar los exámenes antidoping, al considerar que Chávez Jr. se comportó de forma extraña durante todo el pleito.

El 16 de junio el Hijo de la Leyenda derrotó por nocaut en el séptimo round a Andy Lee en el Sun Bowl, de El Paso, Texas y tampoco en esa ocasión se efectuaron los reglamentarios controles antidopaje, en una acción nuevamente apañadora a un boxeador con antecedentes dudosos.

“El CMB “no es una corte ni una institución para castigar permanentemente a sus atletas, sino que busca ayudarlos”, aseguró Sulaimán.

Una sola pregunta a Sulaimán: ¿hubiera actuado con esa misma indulgencia si los papeles fueran a la inversa y “Maravilla” Martínez estuviera en el papel de acusado?

La respuesta es obvia: !!! NO !!!

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