donaire pikset282012No por gusto el show transcurrirá en el Home Depot Center de Carson, California. La pelea entre el filipino Nonito Donaire y el japonés Toshiaki Nisihioka, programada el 13 de octubre de este año, amerita un escenario estadounidense con indiscutible influencia hispana, porque estos dos guerreros asiáticos deben ofrecer un gran espectáculo boxístico, muy afín a las exigencias del público hispano.

Ese día, Donaire (29-1-0, 18 KO's) y Nishioka (39-4-3, 24 KO's) se enfrentarán por la faja mundial súper gallo reconocida por la Federación Internacional de Boxeo (FIB) y la Organización Mundial de Boxeo (OMB), que ostenta el filipino, y por los vacantes títulos de la influyente revista “The Ring” y el “Diamante”, que otorga el Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Al menos en motivaciones, por los cetros en juego, el combate se perfila como una guerra muy interesante entre dos pugilistas originarios de Asia con estilos agresivos muy similares, que son del agrado de los exigentes hinchas hispanos, quienes seguramente serán mayoría entre los asistentes a la instalación de Carson el 13 de octubre.

Para los expertos resulta justo que, al menos de momento, Donaire decidiera escoger a Nishioka como su adversario por una jugosa bolsa que, se supone, pudiera generar no menos de entre 55 y 50 millones de dólares en ganancias netas para patrocinadores, managers, entrenadores y pugilistas, aunque se desconocen las cifras oficiales y quienes las manejan prefieren preservarlas en secreto.

Y son categóricos muchos al considerar que para el hombre de Filipinas el peligroso púgil nipón pudiera ser un escalón previo antes de llegar a un posible enfrentamiento con el invicto cubano Guillermo Rigondeaux, aunque Donaire ha dicho que no le interesa enfrentarse al caribeño, cuyo estilo “aburrido” de ninguna manera generaría interés entre las firmas patrocinadoras y, en consecuencia, jugosas ganancias.

Claro está, para llegar a Rigondeaux (a quien Nonito rehúye, y no parece ser por la razón que expone, sino por el temor a una derrota ante el talentoso cubano) primero hay que superar ese obstáculo llamado Toshiaki Nishioka.

Mientras Donaire considera a Nishioka un adversario “complicado, pero al cual voy a vencer, porque soy mejor que él”, el japonés se limita a agradecer la oportunidad que se le ofrece en el mundillo de los encordados al tiempo que asegura “espero no perder este gran momento. Creo que puedo alcanzar con mis golpes a Donaire. Y si eso sucede, puedo definir la pelea en mi favor”.

Así las cosas, lo que salta a la vista es que ya la mesa está servida. El “manjar” Donaire vs. Nishioka se exhibe con todo su esplendor y sólo resta esperar por la fecha señalada para un duelo tal vez no tan promocionado como otros en el curso de este año pero que, seguramente, dejará satisfechos a los seguidores del boxeo en todo el planeta.

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