nonito donaire pik222012Nonito Donaire casi todos los días me sorprende. Como un mago o un ilusionista, el “Flash” filipino intenta justificar con sus palabras el no enfrentarse al cubano Guillermo “El Chacal” Rigondeaux, quien lo persigue como una sombra y le exige definir quién es el mejor en la categoría supergallo. Pero hasta ahora a Nonito ningún camino lo conduce hacia Rigondeaux.

Aclaro: no pongo en duda la valentía del astro asiático, ni insinúo que le teme al cubano. Tampoco que es uno de los mejores púgiles libra por libra del mundo y posee virtudes de un extraclase como lo demuestran sus coronas de las 122 libras de la Organización Mundial (OMB) y la Federación Internacional (FIB).

Pero sus respuestas carecen de lógica cada vez le preguntan por un posible enfrentamiento ante Rigondeaux, nacido en la oriental provincia de Santiago de Cuba, y con títulos mundiales y olímpicos en los amateurs, y la faja supergallo de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

Ha dicho de todo para evadir y desacreditar al cubano. En una ocasión aseguró que el estilo del Chacal “es aburrido”. En otra “que no le teme a nadie y pelea con los mejores” y hace unos días antes de la reyerta con el japonés Toshiaki Nishioka preciso que “(Nishioka) es el mejor por eso mi meta de pelear con él”.

Acto seguido y conociendo la presión que lo rodea afirmó: “Siempre he estado dispuesto a enfrentar a Rigondeaux y Abner Mares porque quiero pelear con los mejores y si es la pelea que los fans quieren, pues hagámosla”.

Me ilusioné como otros muchos fans del boxeo al leer su opinión. Parecía que el camino se despejaba para el esperado pleito. Unos días después, Nonito volvió a lanzar una cortina de humo al elegir al mexicano Jorge “Travieso” para el próximo compromiso el 15 de diciembre.

Porque Nishioka poseía un buen historial, pero hacía un año que no enfrentaba las exigencias del gimnasio y a un rival sobre el encordado debido “a problemas personales”. Y el Travieso con toda su trayectoria ya vio pasar sus mejores años sobre el ring.

El último “conejo” que Nonito “sacó del sombrero” me dejó estupefacto. Aseguró al show radial “The Pugilist Corner” que la “única razón por la que no he peleado con Rigondeaux es porque todavía (el cubano) no ha llegado a su mejor momento. Él se cansa en los últimos rounds y recibe muchos golpes de sus rivales”.

Y añadió: “Yo sé que él tiene el potencial para ser un gran boxeador, pero no está ahí todavía” entre los grandes de la división. “Quiero pelear con los mejores. Podría ser él, podría ser (Anselmo) Moreno, podría ser (Abner) Mares. Realmente no importa”.

Resulta incomprensible que Nonito no pelee con Rigondeaux porque éste todavía no se encuentra a su nivel. Más fácil sería que lo enfrente, lo derrote (si es por nocaut mejor) y se acabaron las conjeturas y especulaciones.

Para echarle más leña al fuego, Nonito en sus declaraciones a la emisora radial le soltó la “papa caliente” a su manager Cameron Dunkin, una forma sutil de escabullirse del compromiso con Rigondeaux.

“Yo no elijo con quien peleo”, expresó el Flash, quien reside en el sur de California. “Dejo la toma de decisiones a mi manager. “Cuando pido pelear contra otro boxeador, no siempre funciona de esa manera. Acabo por pelear contra cualquiera que Cameron decida poner delante de mí en el ring”.

Una sugerencia al Flash Donaire: si duda que el El Chacal no “esta todavía en su mejor momento”, que le pregunte a Willie Casey, Rico Ramos, Teon Kennedy y Robert Marroquín, las últimas cuatro víctimas del Chacal, tres de ellos derrotados por la vía del sueño y Marroquín con una amplia paliza.

O si puede que haga la misma pregunta a los rivales que del zurdo caribeño en los Juegos

Olímpicos de Sidney-2000 y Atenas-2004, o los que también sufrieron de su exquisita técnica, sólida preparación y potencia en los puños en los Mundiales de Belfast-2001 y Mianyang, China-2005.

Quizás sería demasiado, pero podría tener buenas referencias si le pregunta a los 243 púgiles que cayeron ante Rigondeaux cuando se mantuvo en las filas aficionadas en 247 combates. Entonces, si la valoración sobre Rigondeaux no cambia, es porque oculta algo.