Pacquiao Marquez411082012Un colega mucho más joven y a quien aprecio y respeto mucho, me hizo la pregunta que encabeza este artículo: ¿No es demasiado que el filipino Manny Pacquiao y el mexicano Juan Manuel Márquez suban al ring por cuarta ocasión?

Antes de darle mi opinión sobre los motivos que propician el pleito, previsto el 8 diciembre en Las Vegas, apelaré a un viejo refrán: “depende del cristal con que se mire”.

Si nos atenemos estrictamente a lo sucedido en los tres enfrentamientos previos, con dos victorias de Pacquiao y un empate, considero que ha habido suficiente “tela por donde cortar”, aunque los simpatizantes de “Dinamita” estiman que a su coterráneo le robaron la más reciente pelea el 12 noviembre del pasado año también en la ciudad del Pecado.

Personalmente vi ganar al “Pacman” en ese último pleito, aunque sin dudas fue un combate cerrado y en el que “Dinamita” Márquez demostró que es un guerrero que cuando se sube encima del cuadrilátero no basta con tener un nombre ilustre, una carrera relevante y estar ranqueado entre los mejores del mundo. No. Con él hay que pelear de campana a campana.

El interés que despierta la cuarta reyerta entre la comunidad mexicana de Estados Unidos y por supuesto en la nación azteca, ha sido uno de los motivos que impulsaron al magnate y empresario Bob Arum, de la poderosa Top Rank, para buscar a toda costa este combate, aunque nos quiere engañar con filosofía barata: “Para que no queden dudas de quien es el mejor”.

Y otra razón de peso (y pesos) es el aporte económico de la reyerta hacia los organizadores (Arum incluido), a la ciudad de Las Vegas y por supuesto a ambos púgiles.

Desde hace mucho el “Pacman” Pacquiao no solo está en la cima del boxeo mundial, sino que se ha convertido en una máquina de “imprimir” billetes verdes que van a sus arcas personales, a sus rivales y a todo el engranaje que rodea sus presentaciones.

De acuerdo con algunas fuentes, Pacquiao ganó más de 20 millones de dólares y Márquez aproximadamente 10 en el más reciente compromiso y también los dos se embolsaron una cifra considerable por los 1,4 millones de hogares que pagaron 59 dólares a la compañía responsabilizada con transmitir la imagen.

No hay razón alguna para creer que las cifras disminuyan, aunque seguidores del boxeo han expresado su indignación por la reciente ola de fallos escandalosos y aseguran que no pagarán un centavo más por ver combates incluidos en el sistema pago-por-evento.

Podría ser la razón por la que el cartel efectuado en junio entre Pacquiao y Timothy Bradley haya vendido menos de un millón (900.000) en pay-per-view, pero esa lógica se derrumba con los 1,3 millones de hogares que adquirieron la imagen para observar el duelo Márquez-Serhiy Fedchenko el 14 de abril en el Distrito Federal mexicano.

Una evidencia del interés que genera el venidero Pacquiao-Márquez es que en el primer fin de semana se vendieron 13 mil entradas de las 16,800 capacidades que tiene la Grand Garden Arena, donde rivalizarán los dos púgiles en Las Vegas.

“Estoy encantado con la respuesta” del público, dijo por esos días Arum, conocedor que los precios de los boletos se vendieron desde los 200 hasta 1.200 dólares.

Por supuesto, si yo fuera Arum también estaría “encantado”. Pero lo que no “me trago” es su interés de organizar el combate “para que no queden dudas de quién es el mejor”.

Señor Arum, para Ud. la gran preocupación es “caballero don dinero”. Ni más ni menos aunque no se puede ignorar que existe expectación por ver a Pacquiao (54-4-2, 38 KOs), ganador de títulos mundiales en ocho divisiones, frente a Márquez (54-6-1, 39 KOs), monarca en cuatro categorías diferentes.

El venidero Pacquiao-Márquez no significa nada en términos puramente boxísticos, pero es un show mediático, (promocionado como la “Pelea de la Década”) que aportará grandes beneficios a los involucrados.

Ah, y respondo la pregunta: Cuatro peleas sí son demasiado.