martirosyan piknov112012Un cabezazo accidental en el noveno round acabó con las aspiraciones del cubano Erislandy Lara y del armenio-estadounidense Vanes Martirosyan de convertirse en el retador oficial del mexicano Saúl “Canelo” Álvarez, monarca superwelter del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Lara (17-1-2) y Martirosyan (32-0-1) quedaron empatados en la boletas de los jueces, cada uno con un voto favorable, en tanto el tercer oficial registró idéntica puntuación (86-86) para cada contendiente en el Casino Wynn Resort, de Las Vegas.

Pocos segundos después de iniciado el fatídico noveno asalto, Lara lanzó una recto de derecha que rozó el lado izquierdo de Martirosyan, quien tampoco hizo blanco con su diestra en el rostro del cubano.

Casi al unísono ambos se lanzaron hacia delante y la cabeza del zurdo caribeño impactó en el arco superciliar izquierdo de Vanes, lo que provocó una gran herida que comenzó a sangrar profusamente.

Vanes fue llevado a la esquina por el árbitro Dave Moretti y el médico decretó la imposibilidad de continuar las acciones.

Al margen del empate, la pelea resultó aburrida y de pocos golpes durante los primeros asaltos. En los inicios, el cubano se limitó a esquivar con movimientos de torso y piernas, pero lanzando pocos golpes.

Su falta de agresividad motivó que Martirosyan, de poca técnica, ganara aunque los tres primeros capítulos por poco margen, pues tampoco desembarcó con frecuencia sus manos.

En el cuarto Lara pegó una buena izquierda recta a mediados del round. Después combinó con precisión y se mostró superior a su rival con golpes más efectivos.

Durante el quinto episodio Lara estuvo nuevamente conservador y Martirosyan con algunos esporádicos golpes en pocas escaramuzas mereció los diez puntos de ese asalto.

Pero en los tres siguientes Lara tiró mientras Martirosyan era incapaz de esquivar las combinaciones del guantanamero, que lo aventajó ampliamente con certeros impactos de ambas manos.

A los ojos de este redactor ambos estuvieron distantes de ofrecer un buen espectáculo y mucho menos de equiparar sobre el ring la gran cantidad de insultos y ofensas que se lanzaron en los días previos.

Tras concluir la pelea, Lara aseguró que había ganado y estaba dispuesto a disputar la revancha cuando Martirosyan quisiera, porque no albergaba dudas que lo iba a noquear.

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