marquez1272012Con la agresividad como arma, y la consigna de ni pedir, ni otorgar tregua, el mexicano Juan Manuel “Dinamita” Márquez brindó tres peleas memorables ante el filipino Manny Pacquiao. En la cuarta, el sábado 8 de diciembre, en Las Vegas, Nevada, la historia no tiene por qué cambiar. Ese sigue siendo el camino hacia la victoria para el guerrero azteca.

Por eso la clave está en la preparación. Si como trasciende, Márquez hizo un entrenamiento óptimo al igual que en sus anteriores presentaciones frente al Pacman, entonces está en condiciones de asumir el estilo agresivo que tan buenos dividendos le brindó en sus dos cerrados reveses y un empate previos, en especial en el tercer pleito, donde muchos consideran que el mexicano mereció el triunfo.

No son ¨Dinamita¨, ni Pacquiao, exponentes de un boxeo cauteloso y de demasiado estudio. Tal vez tengan un primer round tranquilo, por aquello del respeto mutuo, y el usual análisis que hacen los grandes peleadores de sus respectivos adversarios, antes de lanzarse a fondo en el fragor del combate.

Pero una cosa si es segura. Márquez no puede permitirse el lujo de otorgarle al filipino la oportunidad de llevar la iniciativa. Sería un error imperdonable. Así sea a la riposta, como sucedió en el tercer duelo bilateral, el azteca nunca puede dejar de lado la capacidad de respuesta inmediata, y la voluntad de asumir la iniciativa para sorprender a su rival.

Con esa táctica, Juan Manuel puso en serios aprietos a Manny en las peleas precedentes, y si bien el balance resultó negativo por el fallo adverso de los oficiales, la realidad del ring reveló que el hombre de México transitó por la senda correcta en aras del triunfo ante un oponente de la envergadura de Pacquiao. No creo que otra estrategia pueda funcionar para el mexicano.

Para Ignacio ¨Nacho¨ Beristáin, el reconocido entrenador de Márquez, no existen dudas al respecto. “Nos hemos preparado para ganar y sobre todo para ganar en forma convincente”, afirma Beristáin.”Y aunque es muy remoto que pueda ganar (Márquez) por nocaut, por la resistencia de Pacquiao, tampoco es imposible que eso suceda”.

El estratega reconoce que el asiático “es fuerte y soporta mucho castigo”, lo que significa que su discípulo debe estar muy concentrado para conseguir el triunfo, sin pensar en el nocaut a toda costa.

Beristáin, de 73 años, incluye a 25 campeones mundiales en su listado de discípulos, entre ellos Julio César Chávez jr., Oscar De La Hoya, Ricardo López, Humberto González, Jorge Arce, Abner Mares y el propio Juan Manuel Márquez. Con 39 años, Márquez (54-6-1, 39 KOs) afronta la que tal vez sea su prueba cumbre, a las puertas del retiro.

En sus memorables disputas con Pacquiao (54-4-2, 38 KOs), de 33 años, la mayoría de sus compatriotas resaltan la tercera, el 12 de marzo de 2011, también en Las Vegas, en la que consideran el azteca mereció el triunfo, aunque paradójicamente, el veredicto mayoritario favoreció al Pacman, con dos juicios a su favor y un empate.

También en la Ciudad del Juego transcurrieron los dos pleitos anteriores, con una primera bronca que finalizó en empate, con una boleta favorable para cada uno y otra con idéntica puntuación para los dos, el 8 de mayo de 2004. y una segunda en la que el filipino recibió un fallo dividido de dos a uno, el 15 de marzo de 2008.

Con tales antecedentes, la cuarta versión de los encuentros Márquez-Pacquiao presagia grandes emociones y, tal vez, depare al hombre de México la oportunidad del triunfo que le resultó esquivo antes, a pesar de ser fiel a su estilo agresivo y de no dar, ni pedir tregua a su contrincante.

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