barthelemy piknero520131Mal, muy mal comienzo del boxeo en 2013. Un injusto fallo de los jueces permitió al cubano Rancés Barthelemy mantener el invicto y romper al afgano, nacionalizado canadiense, Arash Usmanee su racha imbatible que se extendía por 20 combates.

Ceguera o mala intención de los encargados de ¿impartir justicia? premiaron por unanimidad al caribeño en el Magic City Casino, de Miami, en cartel transmitido a todo el país por la cadena ESPN en la serie Friday Night Fights.

La votación en las tarjetas de 115-113, 116-112 y 116-112 no se corresponde con lo sucedido sobre el encordado. Y, además del público, los más sorprendidos fueron los propios protagonistas de la reyerta: Barthelemy cayó de bruces al ring y Usmanee miraba incrédulo a todos lados como si no entendiera lo que había escuchado por los altavoces.

Con superior alcance y estatura,”Kid Blast” Barthelemy (18-0-0, 11 KOs) inició el pleito pegando los mejores golpes, sobre todo con poderosos rectos y ganchos de izquierda. Ganó sin discusión los dos primeros asaltos.

Animado por el deseo de acabar antes del límite, cambió la táctica de combate. Desaprovechó la ventaja corporal de sus extremidades y se enfrascó en constantes intercambios en la corta distancia que sirvieron en bandeja de plata a Usmanee, de menor tamaño, para conectar la mayor cantidad de golpes a lo largo del pleito.

Usmanee (20-1-0, 10 KOs) aprovechó la oportunidad que le ofrecía su espigado adversario y combinó con efectividad sus manos en pelea de riposta. Cuando Barthelemy intentaba llegar hasta él, pegaba con ambas manos, se desplazaba hacia los laterales o hacia atrás y evitaba el área de impacto.

Así llegaron hasta el duodécimo asalto, cuando solo por gracia divina Barthelemy logró mantenerse en pie durante los tres minutos. No fue a la lona ni necesitó cuenta protectora, pero recibió muchos y potentes impactos al rostro y el cuerpo, provenientes de las dos manos de Usmanee.

El resultado favorable al cubano Barthelemy vuelve a poner en entredicho la credibilidad del boxeo y el prestigio de los jueces. La historia se repite y la pregunta también: ¿Hasta cuándo?

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