garciasalido piknero192013Demostrando superioridad a lo largo de los ocho asaltos, el invicto estadounidense Miguel Angel “Mikey” García le arrebató la corona pluma de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) al mexicano Orlando “Siri” “Salido, en el Madison Square Garden de Nueva York

Un cabezazo no intencional de Salido (39-12-2, 27 KOs) en los finales del octavo round impidió a García salir a combatir en el noveno episodio, cuando los médicos comprobaron que tenía una desviación en el tabique que podría tratarse de una fractura.

Dos jueces votaron 79-69 y el otro 79-70 favorable a García (31-0-0, 26 KOs), quien envió a Salido a la lona en los cuatro primeros asaltos como prueba de la contundencia de los golpes del bisoño estadounidense.

“Te estás quedando muy parado”, le dijeron a Salido cuando llegó a la esquina después de las dos caídas del asalto inicial, en ambas ocasiones por rectos de zurda. Pero los potentes golpes de su adversario con las dos manos continuaron haciéndole mucho daño. Así hubo otra cuenta protectora en el tercero cuando un gancho de derecha dobló las rodillas del ex campeón.

Y nuevamente un recto de izquierda obligó a Benjy Estévez, el tercer hombre del ring, a ofrecerle protección a Salido cuando faltaban 25 segundos para concluir el cuarto capítulo. Pero después del conteo, el “Siri” continuó hacia delante, buscando a “Mikey” por todo el cuadrilátero.

El séptimo fue el mejor de Salido. Golpeó en repetidas ocasiones a García en una esquina y nuevamente tuvo buenas combinaciones en los instantes finales. Fue el único asalto que ganó. “Ánimo campeón, vamos, esto no se ha acabado”, dijeron los “segundos” del mexicano en el descanso.

El octavo resultó bastante parejo, con ligera ventaja para el nuevo monarca, quien en los segundos finales recibió el impacto de cabeza que obligó a detener el pleito.

Sin discusión el mejor boxeo, la juventud y la pegada de García posibilitaron el triunfo, pero es justo reconocer que Salido como un buen guerrero jamás pidió tregua ni cedió ante la superioridad de su adversario.

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