Luis FrancoA primera vista resulta inverosímil que el cubano Luis Franco rechace la gran oportunidad de su vida, una pelea por el título mundial frente al campeón australiano Billy Dib, cuando existían acuerdos preliminares para que rivalizaran el 8 de marzo en el Mashantucket, Connecticut.

La decisión resulta más sorprendente porque a Franco “le cayó del cielo” ir por la faja, luego de que el retador oficial, el argentino Mauricio Muñoz sufriera una lesión en la mano.

Vale mencionar que Muñoz recibió injusto fallo dividido ante “La Estrella” Franco, en octubre en San Juan, Argentina, lo cual le dio el pasaporte para vérselas con Dib.

Franco, quien cumplió 31 años el 14 de enero, tiene sus argumentos y es justo conocerlos antes de emitir un criterio contrario a su negativa de luchar por la corona pluma de la Federación Internacional (FIB) en poder de Dib.

“Esta pelea no la quiero, porque es hora de poner punto final a los abusos”, dijo Franco al diario “El Nuevo Herald”. “Los boxeadores tenemos que exigir nuestro derechos y como no se me ha tratado con respeto prefieron detenerme antes de continuar por un camino que me cansado de transitar”.

Hace pocos días Franco rompió vínculos con su manager Henry Foster y con el promotor Richard Dobal, señalando que existían divergencias en el aspecto monetario del contrato para la pelea con Dib.

“Es conocido que una pelea de título mundial vale por lo menos 50 mil dólares y a mí me ofrecían 20 mil, que luego de los descuentos habituales se me quedarían en unos 10-12 mil y eso sencillamente no es justo”, añadió Franco. “Ya en el combate anterior en Argentina pasó algo parecido. Hubo una cifra inicial, pero luego en realidad me quedé con otra bien baja. ¿Hasta cuándo tengo que aceptar eso? No es justo”.

El púgil, nacido en La Habana, negó que estuviera analizando colgar los guantes, pero aseguró que sólo continuaría boxeando en otras condiciones. “Los managers, los promotores, todos esos que rodean al boxeador deben entender que somos seres humanos y que merecemos un mejor trato”, expresó Franco. “No me arrepentiré de este paso y ojalá sirva de ejemplo a otros boxeadores cubanos”.

Foster y Dobal sostienen que actuaron con claridad con Franco desde el principio y que el boxeador había aceptado los términos de la negociación. Insisten en que los 20 mil dólares propuestos se deben a que el cubano ya no se encuentra invicto ni es el primer retador del organismo.

“Luis tenía un gran chance de vencer a Dib, hacerse campeón del mundo, y luego pelear por una bolsa de mucho mayor peso económico”, afirmó Dobal. “Esta era su gran oportunidad y la está rechazando. Todavía no nos explicamos qué pasó dentro de su mente, porque todo parecía estar en una situación perfecta. Nosotros también estamos decepcionados por su elección equivocada. Fueron tres años de trabajo para llegar hasta aquí y todo se ha perdido”.

Nacido en la capital cubana, Franco compitió en la división pluma en los Juegos Olímpicos de Atenas en 2004. Ganó dos pleitos y perdió el tercero 34-26 ante el alemán Vitali Tajbert.

Además de campeón mundial juvenil en 2000, Franco perdió ante dos coterráneos que ahora también transitan por el mundo rentado: Guillermo Rigondeaux y Yuriorkis Gamboa. Con el primero cayó en la final del torneo nacional en la división gallo en 2003 y ante el segundo igualmente por la medalla de oro en la categoría pluma en 2006.