tiquito pikfevrier52013En el gimnasio de Rio Segundo, en Alajuela, Costa Rica, se respira trabajo. Es un lugar peculiar pues existen muy pocos sitios en el mundo en los que entrena un matrimonio de boxeadores de primer nivel y los ticos tienen ese privilegio: Hanna Gabriels y Bryan “Tiquito” Vásquez son los principales inquilinos de este centro de adiestramiento.

Entre abdominales, bicicletas, peras y otros utensilios, la campeona mundial de las 154 libras de la OMB, Gabriels, y su esposo, Vásquez entrenan a conciencia. Ella sabe que tiene una deuda con su afición pues no pelea desde enero del 2012 cuando defendió su faja ante Dakota Stone y él lucha por salir adelante tras el revés que le propinó el japonés Takashi Uchiyama, el último día del 2012.

La ausencia de la campeona está más que justificada, serias molestias en la espalda la llevaron al quirófano. En este tiempo no combatió pero se mantuvo al lado de su pueblo, de los niños que ven en ella el ejemplo de que sí se puede. Recientemente los amantes del boxeo escucharon con alegría la noticia de su esperado regreso.

Hanna vuelve el 28 de febrero próximo en un sitio emblemático para el deporte costarricense el Estadio Ricardo Saprissa, conocido como la cueva del monstruo, y donde juega uno de los equipos más populares del país y mejor club del siglo XX en la zona de Concacaf, el Deportivo Saprissa.

La última noche de febrero se espera que más de diez mil aficionados acudan al estadio no solo para ver a Hanna sino para disfrutar de diez peleas de primer nivel, entre las que destaca el retorno de su esposo Bryan “Tiquito” Vásquez, la presencia del siempre combativo Elvin Pérez, y el arranque de año de Carolina Arias, otra promesa que se va convirtiendo en realidad.

Los detalles de la velada se dieron a conocer en una ceremonia espectacular digna de las mejores plazas boxísticas. Como la gran campeona que es, Gabriel salió detrás de una cortina negra, en un ring improvisado y haciendo un calentamiento ficticio para presentarse al público y prensa presentes.

Ahí se anunció el nombre de su rival, Oxandia Castillo, una dominicana de 1,70 metros de estatura tiene 18 años y cuenta con un llamativo récord de 11 victorias (ocho por nocaut), dos empates y ninguna derrota. Pero eso no desvela a la tica.

“Yo estoy muy segura de mis cualidades, tengo la actitud, la confianza y, por supuesto, el título que me respaldan”, confesó Gabriel.

Hanna cuenta con un récord de 13 peleas (nueve por medio del K. O.), un empate y cero derrotas, por lo que dice que “no tiene nada que envidiarle a su rival”.

En un video difundido durante la presentación, la retadora declaró que el título de Gabriels estaba en un lugar equivocado y que ella lo iba a poner donde se debía.

“Yo ya estoy muy madura, ella puede decir lo que quiera, que ustedes (prensa) saben que yo hablo en el ring”, replicó la costarricense.

Por su parte, Vázquez pretende volver a luchar por un título mundial y ahora tiene que empezar con peleas como la que sostendrá contra el dominicano Luis Ernesto José, un gladiador de experiencia, que archiva 31 victorias, diez reveses y dos empates.

“Nuestra idea es volver a luchar por un título, desde mi última pelea (Japón) no he dejado de entrenar, así que siento que estoy muy bien preparado”, dijo Vásquez.

Luis Ernesto José, el hombre de los tres nombres, exhibe como principal palmarés la medalla de plata en los Juegos Panamericanos de 1995, cuando era aficionado.

Mientras llega la cartelera, los boxeadores costarricenses no bajan la guardia. Se muestran siempre receptivos a las indicaciones del profesor Ezequiel Obando y bien respaldados por el eficiente Mario Vega, un joven meticuloso al que le calza a la perfección el trabajo de representante.

El año boxístico apenas comienza y con él los sueños de estos campeones de poner bien en alto el nombre de su pequeño país, Costa Rica.

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