mike-alvarado-beats-rios-33202013 2Las Vegas.-Las predicciones se cumplieron. Mike Alvarado y Brandon Ríos ofrecieron el 30 de marzo una espectacular revancha, en la que no cesaron de darse golpes durante los 12 asaltos en el Mandalay Bay Resort y Casino, de Las Vegas.

Pero a diferencia del pleito precedente en que “Bam Bam” Ríos (31-1-1, 23 KOs) se llevó la victoria por nocaut, ahora “Mile High” Alvarado (34-1-0, 23 KOs) salió con el brazo en alto por unanimidad, con lo cual rompió el invicto de su rival y de paso se llevó el cetro interino superligero de la Organización Mundial (OMB).

Similar a otras peleas de golpes constantes, el público disfrutó a plenitud. Porque como se dice en el argot pugilístico “se dieron con todo” y Tony Weeks, el tercer hombre del ring, tuvo poca acción, porque ellos mismos se encargaron de salir de casi todos los agarres.

Al comienzo “Bam Bam” Ríos llevó la mejor parte. Incluso en el segundo round pegó con fortaleza en el rostro y el cuerpo de Alvarado, a quien se le aflojaron las piernas, pero no tocó la lona, ni fue necesario hacerle conteo.

A partir de ahí, Alvarado mejoró considerablemente y comenzó a sumar puntos con el jab repetido, que cruzaba con derechas rectas, en ocasiones de gran poder. Ríos como es su estilo, no cesó de buscarlo por todo el ring. No se detuvo ni siquiera cuando recibió poderosos impactos que lo detuvieron en seco.

Si hay que definir a Ríos en dos palabras son “fortaleza y resistencia”. No se preocupa por la defensa ni tampoco por esquivar los golpes de sus rivales. Pero como un tren indetenible va hacia delante, siempre hacia delante.

No estuvo Ríos de acuerdo con la votación de los jueces. Dos dieron ganador a Alvarado 115-113 y el otro 115-114. Fue cerrado el pleito, de esos difíciles de evaluar por la cantidad de golpes de uno y otro. Me uno a los oficiales. También vi ganar a Alvarado en forma estrecha.

Y después del combate, todavía sobre el ring, Ríos y Alvarado se enfrascaron en una batalla verbal, en la que ambos se comprometieron a una tercera pelea, tan pronto como sus respectivas promotoras lo determinen.

Los amantes del boxeo-espectáculo respaldaron la golpiza que se dieron “Bam Bam” Ríos y “Mile High” Alvarado. Disfrutaron de lo lindo. Fueron los mismos que un rato antes silbaron a Terence Crawford en la disertación que dio ante el colombiano Breidis Prescott en 10 asaltos. No comparto esa silbatina.

Crawford hizo honor al Arte de Fistiana. Ganó porque desembarcó sus manos con vertiginosa rapidez, se movió como un bailarín por todo el ring y sus movimientos de cabeza y torso impidieron a Prescott pegarle con efectividad.

Con 25 años y oriundo de Omaha, Crawford se mantiene imbatible en 20 combates, 15 finalizados por la vía del cloroformo. Y en este choque ante Prescott “picó como una abeja y voló como una mariposa”, recordando al casi inmortal Mohammed Alí.

Respeto a los que gustan de ver al cuadrilátero convertido en carnicería, pero yo prefiero presenciar al púgil que pega y no se deja pegar.

Como ocurrió con el combate anterior entre Ríos y Alvarado, seguramente lo incluirán entre los nominados para la mejor pelea del año. Pero si yo tuviera voto, preferiría entregarlo a peleadores como Crawford. Eso sí es boxear.

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