Alvarado Rios pikmarzo312013La historia del boxeo profesional está matizada por memorables rivalidades. En el presente, acaba de consolidarse una que presagia varios capítulos plagados de emociones, valentía y pasión desbordada para miles de hinchas. ¿Protagonistas? Dos estadounidenses de raíces hispanas: Mike “Mile High” Alvarado y Brandon “Bam Bam” Ríos.

En dos ocasiones han cruzado guantes Alvarado (34-1-0, 23 KO's) y Ríos (31-1-1, 23 KO's) y ambas peleas resultaron batallas campales en las que ninguno de los dos ni dio, ni pidió tregua.

No hubo arte de fistiana. Como leñadores empeñados en derribar el árbol situado frente a ellos, sin medir consecuencias en desgaste físico, estos dos bravos pugilistas deleitaron a millones con su entrega.

Ambos están destinados a prolongar una rivalidad que, de seguro, garantiza grandes espectáculos y buenas bolsas, porque dos luchadores de semejante envergadura son capaces de poner de acuerdo a los más recelosos promotores.

El 30 de marzo de 2013, en el Mandalay Bay Resort y Casino, de Las Vegas, Nevada, Alvarado venció por unanimidad a Ríos (dos votaciones de 115-113 y una de 115-114) en un pleito de toma y daca en el cual terminó el invicto del “Bam Bam”.

Fue una dulce revancha para Alvarado, a quien considero un justo ganador en el combate pactado a 12 asaltos,.

Su quehacer incansable le permitió a Mike “Mile High” desquitarse del revés sufrido ante Brandon el 13 de octubre de 2012, en el Home Depot Center de Carson, California. En aquella ocasión Ríos ganó por nocaut técnico en la séptima ronda de una pelea pactada a 10 rounds, por el vacante título latino de Peso Ligero-Welter reconocido por la Organización Mundial de Boxeo (OMB).

Aunque ganó antes del límite entonces, “Bam Bam” Ríos tuvo que aprovechar una brecha brindada por Alvarado cuando expiraba la vuelta siete, para obligar al árbitro a detener las acciones después de casi 21 minutos de enardecidos intercambios en los que hubo momentos de predominio alternativo.

En la “bronca” del 30 de marzo de este año la historia se repitió. Ríos comenzó más agresivo, y pareció encaminarse hacia otro triunfo antes del límite, pero Alvarado encontró la senda correcta, devolvió golpe por golpe e, incluso, pegó con mayor eficacia para, a la larga, merecer el voto unánime, y muy justo, de los tres oficiales designados.

Mike se apropió, tras su victoria, de la corona interina de la categoría Ligero-Welter de la OMB.

Dos peleas de tanto rigor y sobrada combatividad bastan para cimentar la ya referida rivalidad que, de seguro, tendrá continuidad en el futuro, y que se suma a la tradición del boxeo profesional, en la que son memorables las disputas en los años 70 del siglo pasado de los afronorteamericanos Mohammed Alí y Joe Frazer, en los Pesos Pesados, y en la actualidad, los cuatro duelos inolvidables que involucraron al mexicano Juan Manuel “Dinamita” Márquez y al filipino Manny Pacquiao, por sólo citar un par de casos.

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