JorgeLocomotoraCastro06092013Buenos Aires.- Varios rounds cortos de exhibición y la presencia en la velada del cuatricampeón mundial Roberto “Mano de Piedra” Durán, serán los aderezos principales con los que este sábado el público argentino despedirá en el Luna Park al extitular mediano de la AMB Jorge “Locomotora” Castro.

El púgil santacruceño se despedirá definitivamente de los cuadriláteros después de más de dos décadas de bregar durante las cuales libró 144 combates: ganó 130 (90 antes del límite), perdió 11 y empató tres.

No cualquiera alcanza esa trayectoria, significó “Mano de Piedra Durán” durante la presentación de la llamada Noche de Glorias, en la cual como parte del programa la invicta argentina Débora Dionicius expondrá su corona mundial supermosca FIB ante la experimentada retadora colombiana Olga Julio.

El “Roña”, acotó el ex fajador panameño, no sólo “fue importante nacionalmente, fue importante mundialmente. Ustedes tienen que sentirse orgullosos porque les ha dado más fama que los boxeadores de la actualidad”, consideró.

Durán y Castro se enfrentaron en par de ocasiones, con saldo de una victoria para cada uno: el primero en dar fue el suramericano, quien ganó el pleito disputado el 15 de febrero de 1997 en Mar del Plata. Cuatro meses después, el istmeño tomó desquite en sus predios.

“Locomotora”, quien en una entrevista concedida a la revista El Gráfico aseguró que “Jamás me dejé ganar, nunca…”, reconoció también que la peor pelea de su vida fue la que perdió en Tokio ante un japonés en diciembre de 1999.

Todos decían que no pegaba nada, pero cuando me dio abajo me mató… Pensé que era una pelea fácil y después no sólo la perdí sino que me ganó el campeonato mundial, relató.

Mientras, la que más reconoce la gente como la mejor fue la de John David Jackson en Monterrey. “Me estaba matando a golpes y al final saqué la mano de Dios y lo pude noquear”, rememoró.

Este 7 de septiembre, Jorge “Locomotora” Castro dirá adiós a los guantes y el encerado con solo una deuda pendiente: “me quedé con las ganas de pelear de nuevo con Roy Jones, que nunca me dio la revancha. De la pelea no me acuerdo de cómo fue, porque vine con los ojos negros, pero a Jones lo aguanté y, aunque le pedí la revancha, se hizo el otario…”

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