Guillermo Rigondeaux17092013Antes de que me tilden de padecer de alucinaciones, locura temporal o Alzheimer por el título que encabeza este artículo, voy a aclarar que no existe en el planeta tierra un boxeador que posea en su totalidad las extraordinarias cualidades del “Rey” Mayweather Jr.

“Money” Mayweather ofreció una disertación de boxeo ante el inflado mexicano Saúl “Canelo” Álvarez, quien demostró que todavía “está lejos de las Grandes Ligas” del pugilismo como expresó su victimario al concluir el combate el 14 de septiembre en el MGM Grand de Las Vegas.

Pero inexplicablemente (para no llamarlo de una forma grosera) la votación fue mayoritaria debido a la ceguera de la jueza Cynthia J. Ross que vio ¿ganar? al azteca la mitad de los asaltos y dio empate a 114.

Mayweather Jr., lo repito, es un ser de otra galaxia encima del cuadrilátero. No obstante, su convincente actuación ante Canelo tiene desde mi óptica infinidad de puntos coincidentes con la que ofreció Rigondeaux ante el filipino Nonito Donaire el 13 de abril.

Refiriéndonos al accionar boxístico, Rigondeaux estuvo a la altura de Mayweather e incluso tuvo que ser más preciso, porque el cubano tuvo lidió frente a una figura extraclase, que partió de favorito para ganar por cualquier vía.

Aunque Mayweather fue “elusivo” durante todo el combate, se desplazó hacia atrás y los laterales después de anticipar a Canelo con una velocidad de reacción inusual, no existe un solo especialista que haya expresado su rechazo a la forma de pelear de Mayweather Jr., ni mucho menos criticarlo por no liarse a golpes con Canelo, lo que hubiera incrementado el margen de vencer para el azteca.

Hizo lo que tenía que hacer. Aprovechar su rapidez de manos y piernas. Pegar y desplazarse antes que el rival pudiera impactarlo. Junto a ello dio una clase magistral de defensa con su cuerpo. Esa es la esencia del boxeo: dar y que no te den.

Pero el “Chacal”, haciendo lo mismo que Mayweather (marcar y evitar los golpes del adversario), ha sido blanco de todo tipo de críticas, porque “no ofrece espectáculo” y “es aburrido”.

El especialista de ESPNDeportes Dan Rafael, uno de los más reconocidos comentaristas de boxeo, señaló tras el pleito ante Donaire, que Rigo “es extraordinariamente talentoso. Es súper rápido, tiene potencia en ambas manos y tremendas habilidades defensivas”.

Rafael añadió que Donaire, el peleador más destacado de 2012, “no pudo lidiar con la velocidad y el contragolpe de Rigondeaux”. Y añadió que el cubano “es muy efectivo, pero no va a conseguir las simpatías de gran cantidad de fanáticos porque “solamente quiere ganar” y no le interesa el espectáculo”. Será que a Mayweather con un estilo similar ¿no le interesa el espectáculo?

Lo realmente sorprendente es que Mayweather Jr. ha recibido todo tipo de elogios (merecidos, por supuesto) por su victoria ante un púgil de solo 23 años y escasos recursos técnicos como Canelo, en tanto Rigondeaux ha sido blanco de las críticas por derrotar igualmente en forma convincente al “Flash” Donaire, que acumulaba una racha de 30 victorias consecutivas, sin conocer el amargo sabor del revés en 12 años y ubicado entre los mejores libras por libra del mundo.

Más aún, los tres jueces vieron ganar a Rigondeaux 11 de los 12 asaltos y para que no quedaran dudas de su calidad y preparación, en el capítulo de cierre propinó una paliza al tagalo, que finalizó el encuentro con un gigantesco hematoma en el pómulo derecho producto de los constantes rectos del zurdo caribeño.

No intento comparar lo incomparable. En ningún deporte es saludable. Porque se cae en apreciaciones subjetivas. Ni siquiera las estadísticas son fuente fiel para valorar a dos competidores, no importa la disciplina que sea.

Y mucho menos cuando se trata del extraordinario Floyd Mayweather Jr., invicto en 45 pleitos, muchos de ellos frente a la crema y nata del pugilismo actual, y del otro Guillermo Rigondeaux, veterano en los trajines del boxeo, pero con solo 12 peleas en campo rentado.

Sin embargo, cuando compara el triunfo de Mayweather Jr. ante Canelo Álvarez y el de Rigondeaux frente a Donaire es para demostrar que la maquinaria propagandística convirtió un pleito desigual (la crónica de una muerte anunciada) en la gran atracción del año.

Y después resaltó con todos los epítetos posibles el desenlace favorable a Mayweather Jr., quien tenía todas las de ganar ante la inexperiencia de Canelo, también con escaso fogueo ante adversarios de máximo nivel.

A los 36 años Mayweather Jr. no tiene rivales que pongan en peligro su dominio absoluto sobre el encordado. Y algo similar sucede con Rigondeaux, de 32. Solo que Mayweather recibió 41 millones de dólares por su segunda pelea de un contrato de 200 millones, que desplazó hilos de propaganda mundial, en tanto Rigo recibió 750 mil dólares, el mayor de su corta carrera profesional.

Mayweather Jr. ganó y convenció “volando como mariposa y picando como abeja”. Rigondeaux hizo lo mismo (ante un rival mucho más exigente, repito) y ha sido víctima de una feroz crítica.

Cuán injusto es el mundo del boxeo.