Francisco LealEl joven pugilista mexicano Francisco Leal es una nueva víctima del boxeo rentado. “Franky” perdió la batalla por la vida en un hospital de California, donde estuvo recluido durante tres días, después de caer por nocaut ante su connacional Raúl Hirales, el 19 de octubre.

Lamentablemente, la muerte de “Franky” Leal se pudo evitar. Porque el bisoño boxeador azteca, quien cumpliría 27 años el 25 de octubre, no debía estar nuevamente sobre el encordado. Y mucho menos engrosar la lista de fallecidos por este viril deporte.

El pasado año Leal (20-8-3, 13 KOs) tuvo también que ser hospitalizado, tras caer por nocaut en el décimo asalto ante el ruso Evgeny Gradovich, el 31 de marzo en San Antonio, Texas.

Aquella alerta no destapó las alarmas para impedir este fatal desenlace. Leal tampoco escuchó consejos para que colgara los guantes. Pensó que era una derrota más sin consecuencias posteriores. Igualmente, tienen responsabilidad el entorno familiar y boxístico, que no hizo mucho para que dejara el pugilismo.

“Casi murió el año pasado en Texas, pero lo buscó y esta vez fue demasiado lejos. Casi suicida”, escribió en su cuenta de Twitter Bruce Trampler, vicepresidente de la compañía Top Rank.

“Todos los peleadores deben tener el derecho de dictaminar su destino, solo pienso que esa muerte pudo ser tan predecible como evitable”, añadió Trampler, organizador de peleas y miembro del Salón de la Fama desde 1999.

Leal recibió una andanada de golpes en el octavo round, que finalizó con dos impactos en la parte posterior izquierda de la cabeza. Al instante cayó sentado en una esquina. Quizo levantarse, pero le fue imposible. El árbitro decretó el fuera de combate. Y como estaba en malas condiciones, vino el auxilio médico.

Médicos especializados en traumatología deportiva, en particular del boxeo, explican que la atención ofrecida a Leal resultó deficiente.

“Nunca debe atenderse una situación de esas con el peleador sentado, debe estar postrpostrado e inmovilizado, con un collarín y una camilla con cintos”, dijo el doctor Esteban Martos, del servicio médico de la Comisión de Boxeo del Distrito Federal mexicano. “Puede haber una lesión cerebral y una micro-hemorragia puede agravarse”.

Martos enfatizó que hay mucha improvisación médica en los cuadriláteros de las provincias mexicanas, lo que pone en riesgo la salud de los peleadores.

Añadió Martos que los galenos en ocasiones no tienen el collarín imprescindible para colocarle a los peleadores, aunque a veces tampoco poseen los medicamentes pueden salvarle la vida. Igualmente afirmó que algunos médicos “no saben nada de este deporte, en el que uno se enfrenta a lesiones serias, y por falta de preparación especializada, puede provocar más daño”.

Al margen de los detalles que pueden haber contribuido al deceso de Leal, lo innegable es que el pugilismo rentado se anotó otra víctima más.

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