Adrien BronerEl próximo 14 de diciembre en el Alamodome de San Antonio, Texas, sellevará a cabo un acontecimiento que quizá nunca había ocurrido enel boxeo. En la misma noche y en el mismo lugar dos campeones mundiales welter de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) compartirán cartelera, en un evidente asalto a la lógica y a cualquier sistema decompetencia deportiva.

El campeón mundial regular welter de la AMB Adrien “The Problem” Broner expondrá su fajín ante el argentino Marcos “El Chino”Maidana y el campeón mundial interino welter del mismo organismo Keith “One Time” Thurman pondrá en juego su corona frente almexicano Jesús “El Errante” Soto-Karass.

En varios momentos se ha llevado a cabo la misma noche dos peleas detítulo mundial del mismo peso por la Asociación, pero en diferentes escenarios. El último ocurrió el 8 de diciembre del año pasado,cuando en diferentes locaciones el jamaicano Nicholás “Axe Man”Walters y el dominicano Javier “El Abejón” Fortuna seconvirtieron en campeones mundiales de peso pluma, el primero regulary el segundo interino.

Lo que ocurrirá en el Alamodome no solo se prestará para laconfusión de los fanáticos que lo verán desde la arena o portelevisión. Esto sirve de pretexto para degradar aún más lacondición tan deplorable en la que se encuentra el boxeo como deporte.

Imagine un escenario todavía más caótico: el súper campeón, el campeón regular y el campeón interino de la AMB co-estelarizan en la misma función y en el cuarto combate está programada una eliminatoria de título mundial en el mismo peso.

A como van las cosas en el pugilismo, no descartaría esa posibilidad. Pues sería altamente atractiva para la Asociación Mundial, al tener la oportunidad de cobrar cuotas a todos los boxeadores por concepto de sanción y en su caso venderles los cinturones a los nuevos campeones.

Pero los principales culpables no son los entes mundiales, que viven de las cuotas que los peleadores les entregan por sancionar sus combates. Quienes más daño están causando son las cadenas detelevisión que transmiten boxeo.

¿Por qué afirmo esto?

Es simple, se tiene la creencia de que quienes pelean por cinturones son lo más granado que existe dentro de este deporte-negocio y la gente de programación de las cadenas de televisión les exigen a las empresas promotoras que se discutan campeonatos en sus carteleras de boxeo.

Y atendiendo aquella frase que dice “El que paga manda”, los promotores tienen que hacer lo posible por conseguir peleas de campeonato en sus eventos.

Esa es la razón por la cual un organismo como el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) sigue manufacturando nuevos cinturones regionales y hadiversificado las correas de sus confederaciones existentes. Ahora hay una división entre los campeonatos dorados y los plateados.

Pero “tanto es responsable el que mata a la vaca como el que le agarra la pata”. Eso de ninguna manera exime a las empresaspromotoras ni a los organismos mundiales. Ellos también son culpablesde que la palabra “Campeón” se haya degradado tanto.

No les basta que existan cuatro cinturones reconocidos como mundialesen cada división de peso, también tienen que crear”Cuasi-campeones”, que pagan sus cuotas como cualquier otrocampeón y que reciben cinturones iguales a los de un monarca enpropiedad. Lo que les diferencia es el apellido, uno es “Súper”,otro “Regular” y el tercero “Interino”.

Le hago una sugerencia a usted amigo lector: ponga de lado este asuntode los cinturones y concéntrese en la calidad de las peleas.

En la medida en la que comience a darle relevancia a un boxeador porsu desempeño y por la calidad de su oposición, irá dejando sinarmas a la televisión, a las empresas promotoras y a los entesfiscalizadores, que necesitan de usted para mantener el negocio.

Si el aficionado logra que su voz sea escuchada y se convierte en unverdadero contrapeso, los boxeadores y sus apoderados comprenderánque un campeonato del mundo rodeando su cintura solo representa unmenoscabo en sus ingresos por pelea.

Crédito Foto: Soobum Im, Golden Boy Promotions

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