Guillermo RigondeauxAtlantic City.-El campeón mundial cubano Guillermo Rigondeaux venció abrumadoramente por unanimidad al ghanés Joseph Agbeko, el 7 de diciembre en Atlantic City, Nueva Jersey.

“El Chacal” Rigondeaux recibió votación de 120-108 de los tres jueces, lo que significa que el trío de oficiales lo vio imponerse en cada uno de los 12 asaltos.

Para el invicto Rigondeaux (13-0-0, 8 KOs) fue la cuarta defensa exitosa del cinturón de la Asociación Mundial (AMB) y la primera de la Organización Mundial (OMB), que obtuvo el 13 de abril al imponerse por unanimidad al filipino Nonito Donaire en Nueva York.

Y tal como ocurrió ante Donaire, ahora el oriundo de la oriental provincia de Santiago de Cuba, ofreció una disertación de las mejores cualidades de un boxeador: sentido de la distancia, rapidez de manos y piernas, anticipación en el desembarco de los golpes y una guardia casi inexpugnable para Agbeko.

En los dos primeros asaltos, Rigondeaux pegó varios jabs y ganchos de zurda al africano, quien se lanzaba hacia delante con ambos guantes protegiéndose el rostro, pero incapaz de impactar con solidez en la anatomía del caribeño.

Durante los siguientes asaltos, “Rigo”, como le llaman sus allegados, se mantuvo pegando con exactitud y desplazándose hacia los laterales o hacia atrás para evitar las arremetidas de Agbeko, superado en toda la línea.

Al final de cada round, Pedro Luis Díaz, el entrenador del cubano, lo conminaba a mantener los puños en alto y combinar con las dos manos, una táctica que el monarca cumplió al pie de la letra.

Después de concluida la reyerta y sobre la posibilidad de conceder la revancha a Donaire, Rigondeaux respondió: “Cuando quiera le vuelvo a dar otra paliza, pero que deje de llorar”.

Igualmente aceptó vérselas con el recién ingresado a las filas profesionales, el ruso Vasyl Lomachenko, de 25 años y doble monarca olímpico y también con par de coronas mundiales en las filas amateurs.

Para los amantes del buen boxeo, Rigondeaux hizo lo que exige la disciplina: pegar y evitar ser impactado. Sus virtudes personales son similares a las de Floyd Mayweather Jr. y Andre Ward, dos de los mejores libra por libra del mundo.

Pero otros arguyen que “no ofrece espectáculo”, algo que podría aplicarse al binomio antes mencionado, artífices también de “picar como abeja y volar como mariposa”, una definición que el estadounidense Mohammed Alí, uno de los mejores púgiles de la historia, daba a su forma de pelear.

King Kong” Agbeko (29-4-0, 22 KOs), quien actualmente reside en el Bronx de Nueva York, había derrotado por unanimidad al zurdo colombiano Luis “Surtigás” Meléndez, el 22 de marzo en Accra, Ghana, en la discusión del título vacante gallo de la Organización Internacional (OIB).

Antes había sufrido par de reveses ante el mexicano Abner Mares, ambos en 2011, cuando perdió la faja de las 118 libras de la FIB, conseguida ante el el nicaragüense Luis Alberto “El Demoledor” Pérez, en 2007, en Sacramento, California.

Agbeko perdió momentáneamente el cinturón ante Yohhny Pérez, en 2009, pero después lo reconquistó en pelea revancha el 31 de octubre de 2010.

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