Hekkie Budler pic28022014 8623fAnte la noticia de que una noche decentemente remunerada será pospuesta, difícilmente muchos pongan objeciones. A fin de cuentas, el efectivo que ancló –o anclará– en nuestra cuenta bancaria, nunca pudo encontrar mejor destino que ése. Sin embargo, cuando de boxeo se trata (y de atletas de alto rendimiento en particular), tal vez tales adversidades no sean recibidas con la misma parsimonia e indolencia.

Asumamos –por un instante– que un macrociclo de entrenamiento (como se conoce en muchos países hispanohablantes al período de preparación de los deportistas) llegará a su conclusión en un momento determinado, en la llamada puesta en forma, o estado óptimo del atleta para asumir la competición; si por cualquier razón inesperada el evento debiera posponerse, científicamente probado está: el boxeador no será el mismo.

El 15 de febrero, en el Emperors Palace, próximo al Parque Kempton, en Johannesburgo, Sudáfrica, debía dirimirse una pelea por el peso mínimo de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB). Sin embargo, por causas ajenas a los púgiles encartados en la refriega, el evento quedó pospuesto para este sábado, 1 de marzo.

Cuando de negocios se trata, una dilación tal podría considerarse irrelevante, toda vez que los aficionados recibirán su nuevo ticket y la televisora tendrá tiempo para reprogramar su parrilla. Y hasta conveniente pudiera resultar la posposición, para fomentar la rivalidad, y desesperar los ánimos de los parciales de cada quien (la trillada fórmula del Alí–Foreman).

Sin embargo, para el único campeón mundial sudafricano del pugilismo de paga, la situación adquiere otros matices. Hekkie Budler (25 años) tal vez no sea un súper dotado, deportivamente hablando, pero consagración a su profesión, y sobre todo, resultados ante el nivel de competencia que ha debido enfrentar, no le faltan.

El diminuto boxeador de la provincia de Gauteng, ha llegado hasta su actual condición de campeón venciendo a los oponentes a los cuales se ha medido: ¿qué más se puede pedir? Budler no es de nacionalidad estadounidense, mexicana, cubana, puertorriqueña, filipina o tailandesa (perdón por las omisiones); no lo publicita Top Ranks o Golden Boy Promotions (sino Golden Gloves y Rodney Berman): fin de la historia, no es uno de los privilegiados del gremio, acompañado de la tradición de su país o las influencias de su promotora. El monarca del planeta de las 105 libras de la AMB, es sudafricano.

Este sábado, 1de marzo, con un retraso de dos semanas, Budler (24-1, 7 KOs) asumirá el compromiso de mayor envergadura en su carrera profesional: deberá probar que el cinturón que le fue conferido por la AMB, sin escalar al ring, es suyo y de nadie más.

Cuando el japonés Riyo Miyazaki decidió dejar vacante su cetro, en diciembre de 2013, Budler, por su condición de campeón interino, se agenció la corona de la AMB. Para algunos fue una suma y resta de factores, que no dejó la constancia de que el producto fuera verdaderamente satisfactorio, tan sólo matemáticamente correcto; para otros, simplemente un tecnicismo, una decisión más que arbitraria.

Butler ganó el fajín mosca ligero (108 libras) de la apócrifa Organización Internacional de Boxeo (OIB) en febrero de 2010, cuando venció al filipino Juanito Rubillar (49-22-7, 24 KOs) en las boletas; y lo defendió con éxito en par de oportunidades antes de caer frente a su compatriota, Gideon Buthezeli (13-4, 4 KOs), en enero de 2011. Aquella derrota ante Buthezeli, por fallo dividido, ha sido la única en la trayectoria de Butler en el boxeo de paga.

Tras aquel revés, regresó a las 105 libras (el peso ideal para su constitución), y en septiembre de 2011, se agenció nuevamente el cinturón OIB con victoria a expensas de Michael Landero, de Filipinas. Tras ratificar su cetro frente a los también tagalos Florante Condes (26-8-1, 22 KOs) y Renan Trongco (14-4, 8 KOs), Butler sorprendió con triunfo por fallo dividido a su coterráneo Nkosinathi Joyi (24-3, 17 KOs).

En su siguiente combate, el 9 de noviembre pasado, la AMB le confirió el beneficio de disputar, frente al argentino Hugo Hernán Verchelli, el cinturón interino de la organización. En sus predios del Emperors Palace, Butler no desaprovechó el privilegio y envió a Verchelli tres veces a la lona en el cuarto round, antes de que el referí, Stanley Christodoulou, determinara que continuar era un despropósito, y declarara el nocaut técnico en 4 asaltos.

La historia que sigue, está llena de interrogantes y cuestionamientos, más que reconocimientos. Miyazaki ascendió en la báscula: Hekkie “The Hexecutioner” Budler fue consagrado como nuevo campeón de una de las cuatro organizaciones mundiales legitimadas en el pugilismo profesional, la AMB.

En unas horas, y tras una dilación de dos semanas, el diminuto sudafricano cruzará guantes con el colombiano Karlius Díaz. El cafetero, de 26 años, tiene un balance de 21 éxitos (7 por la vía rápida) y 4 descalabros, en un lustro como profesional. Díaz arriba a la capital sudafricana inmerso en una racha de cuatro triunfos al hilo, aunque de ese cuarteto de contrincantes, solo su compatriota Gabriel Mendoza (19-2-2, 16 KOs) presentaba un récord positivo.

Sin sopesar la condición de anfitrión, Budler es el gran favorito para legitimar su distinción. El retraso de 14 días, inobjetablemente pesará en su contra, aún cuando haya asegurado lo contrario en entrevistas previas a la pelea. Díaz también es víctima del mismo mal, pero considerando que sus opciones de victoria fueron siempre remotas, cualquier factor extra, juega a su favor.

“The Hexecutioner” contará con el apoyo de su afición, y la motivación que implica el poder anunciar definitivamente al mundo del boxeo, que el campeón sudafricano es un monarca legítimo.

Pero, como reza el viejo refrán: “Cuando las barbas de tu vecino veas arder, pon las tuyas a remojar”. El 5 de febrero, en la isla china de Hainan, el local Xiong Zhaozhong (22-5-1, 12 KOs) cedió su trono paja del Consejo Mundial de Boxeo, ante el mexicano Oswaldo “Gallito” Novoa (13-4, 8 KOs). Los otros dos poseedores de galardones mundiales en las 105 libras, el japonés Katsunari Takayama (26-6, 10 KOs) y el filipino Merlito Sabillo (23-0-1, 12 KOs), están próximos a debutar en 2014. En los puños de Butler radica la posibilidad de evitar que las sorpresas para los titulares de la división se conviertan en una tendencia en la primera mitad del calendario.

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