Canelo Angulo pic10032014 94203Sería injusto y desacertado subestimar la forma en la que se presentó el ex campeón mundial mexicano Saúl Álvarez frente a su compatriota Alfredo Angulo la noche del 8 de marzo en el MGM Grand de Las Vegas.

Desde que sonó el campanazo inicial, “El Canelo” Álvarez (43-1-1, 31 KOs) salió como una tromba en busca de “El Perro” Angulo (22-4-0, 18 KOs) y con potentes impactos con ambas manos al rostro y el cuerpo de su rival, demostró que la victoria sería cuestión de tiempo.

Esa victoria llegó en el décimo asalto, cuando el árbitro Tony Weeks después de un violento gancho de derecha, detuvo el combate para evitarle un mayor castigo a Angulo, quien se mantenía en pie gracias a su increíble asimilación, pero no era menester permitir que continuara recibiendo golpes.

El público abucheó la decisión del tercer hombre del ring y hasta el propio Angulo y su entrenador Virgil Hunter se quejaron de que fue precipitada y había condiciones para que la carnicería se extendiera.

Respaldo a Weeks y estimo acertado detener el enfrentamiento, porque Angulo, además de la enorme cantidad de impactos que recibió, tenía como antecedente otra golpiza similar propinada por el cubano Erislandy Lara, que entonces le obligó a abandonar el duelo con los dos ojos completamente inflamados y casi sin visión.

Sobre el resultado de ahora, lo expreso en pocas palabras: Canelo ganó merecidamente. Sin embargo, quisiera analizar algunas aristas ocurridas antes y durante el bien montado espectáculo que enervó a miles de mexicanos en la sala Garden del hotel y casino MGM Grand de la Ciudad del Pecado.

La elección de Angulo fue el resultado de un minucioso análisis para devolver al “Canelo” Álvarez el prestigio dañado, tras su bochornosa derrota ante Floyd Mayweather Jr., sin dudas el mejor libra por libra del mundo, pero que hizo tambalear los grandes méritos que le atribuían al azteca sus manejadores e incluso sirvió para ratificar lo que algunos denominaban como “carrera inflada”.

Golden Boy Promotions (GBP) elucubró en forma maquiavélica este pleito de “Canelo” Álvarez y “El Perro” Ángulo. Hay que reconocerlo: hubo habilidad mediática e inteligencia para promover y llevar a la pequeña pantalla un show entre dos boxeadores que venían de perder sus encuentros previos.

Con seguridad ninguna otra reyerta en el denominado “pay-per-view” llevó al cuadrilátero a dos derrotados en sus pleitos precedentes. Fue una jugada magistral de los directivos de Golden Boy Promotions, apoyándose en las simpatías que despierta “Canelo” en la gran comunidad mexicana en Estados Unidos y por supuesto en México.

La taimada maquinación de GBP puso en el punto de mira del colimador al “Perro” Angulo y desestimó los reclamos del zurdo cubano Erislandy Lara, quien por su estilo elusivo, rapidez y pegada no era un buen candidato para los objetivos de la compañía promotora.

Más aún, después que Lara doblegó a Angulo, con un estilo similar al del “monstruo” Floyd Mayweather Jr., quien propinó una clase de boxeo al “Canelo” y puso entredicho que perteneciera a la élite de los superwelter. Y no se malinterprete, Lara no es Mayweather Jr. Este es único en el pugilismo actual.

Carente de la más elemental técnica, magullado por los muchos impactos que ha recibido en su trayectoria sobre el cuadrilátero, el “Perro” Angulo hizo lo que mejor sabe hacer: buscar sin descanso a su contrario y tratar de pegar en la corta distancia, sin la más mínima defensa y exponiéndose a un castigo brutal.

Pero en esta ocasión inexplicablemente – al menos para mi – los golpes de Angulo carecían de fuerza. Eran tímidas “vacunas” las que llegaban a la anatomía del “Canelo” Álvarez, salvo en el octavo asalto episodio, cuando pegó con cierta fortaleza y fue el único capítulo a su favor.

Esos golpes timoratos de nueve asaltos me provocaron duda y consternación porque no son característicos de Angulo y tampoco responden a la excelente preparación que realizó, según sus propias palabras.

Al concluir el combate e interrogado sobre un probable próximo adversario, Álvarez respondió: “No sé cual será el que viene en camino. Pudiera ser el ganador de la pelea entre (el boricua Miguel) Cotto y (el argentino Sergio) “Maravilla” Martínez, o tal vez el cubano (Erislandy) Lara. Mi equipo determinará que es lo mejor para mí”, concluyó.

Ajustándome a los hechos y como han manejado la carrera del pelirrojo mexicano, el próximo rival de “Canelo” no será ninguno de esos tres. Me arriesgo a afirmarlo. Y es más probable que el siguiente enfrentamiento sea contra un decadente adversario que ante un púgil de la élite.

Los manejadores de “Canelo” Álvarez son conscientes que no puede ocurrir otro descalabro como el que propició Mayweather Jr. Hubo jugosa ganancia pero el descrédito también llegó a los límites de lo permisible.

¿Quién será el próximo rival de “Canelo”? Desde mi punto de vista están entre la espada y la pared. ¿Un bulto?. Posible. ¿Un destacado? Lo dudo.

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