Rigondeaux Leo SantaCruz pic12032014 57297Los amantes puros del boxeo piden a gritos el enfrentamiento entre el cubano Guillermo Rigondeaux y el mexicano Leo Santa Cruz, que definiría el mejor boxeador de las 122 libras en el momento actual. Ellos incluso han mostrado interés en el combate porque saben que un campeón debe medirse a la élite de su división.

Invicto igual que el cubano, “Terremoto” Santa Cruz (27-0-0. 15 KOs) se impuso inobjetablemente por fallo unánime a su compatriota Cristian Mijares, el 8 de marzo en el MGM Grand de Las Vegas, donde segundos después del veredicto ratificó su intención de vérselas con Rigondeaux.

“Para ser el mejor debes vencer al mejor”, expresó Santa Cruz, en clara alusión al pleito frente al caribeño, que permitiría unificar su cetro del Consejo Mundial (CMB), con los de Rigondeaux (Asociación Mundial y Organización Mundial).

Pero hoy en el deporte de los puños los deseos (del público, de púgiles y entrenadores) marchan en un discreto segundo plano. Porque los intereses económicos determinan el rival, a diferencia de épocas pasadas cuando no existían tantas trabas para definir el rey de cada división.

El mayor obstáculo radica en que Rigondeaux tiene contrato con la promotora Top Rank y Santa Cruz con Golden Boy Promotions, las dos compañías de mayor prestigio y poder en el firmamento actual del pugilismo y que se mantienen irreconciliables en cuanto a enfrentar a sus respectivos monarcas.

“Del dicho al hecho hay un gran trecho”, dijo Rigondeaux al diario “El Nuevo Herald” al referirse a las palabras de Santa Cruz. “No es el primero que habla de mí, pero al final del día, nada. Hace siglos que espero por esos campeones. Que me avisen cuando quieran”.

Rigondeaux (13-0-0, 8 KOs) expresó su malestar con Top Rank, pues la promotora lo mantiene en un “impasse” a sabiendas que tiene 33 años y necesita escalar el cuadrilátero regularmente antes que comience el inevitable descenso de las facultades.

“El contrato con Top Rank me tiene estancado”, añadió Rigondeaux sobre el documento con la compañía y que expira en junio próximo. “No peleo ni me deja pelear. Pero no me voy a desesperar, día a día me acerco más al momento de poder hacer con mi carrera lo mejor que me convenga”.

El virtuoso zurdo cubano refutó que su próximo pleito será en la ciudad china de Macao, en junio…

“Realmente no sé nada”, precisó Rigondeaux. “Estoy igual que todos los fanáticos. Soy el súper campeón y estoy en las sombras. La gente me pregunta pero no puedo ofrecer una respuesta. Esa es la complicada realidad que estoy viviendo”.

En su más reciente combate, Rigondeaux venció abrumadoramente por unanimidad al ghanés Joseph Agbeko, el 7 de diciembre en Atlantic City, Nueva Jersey, donde efectuó la cuarta defensa exitosa del cinturón de la AMB y la primera de la OMB, que obtuvo el 13 de abril al imponerse por unanimidad al filipino Nonito Donaire.

Y tal como ocurrió ante Donaire, el oriundo de la oriental provincia de Santiago de Cuba, ofreció una disertación de las mejores cualidades de un boxeador: sentido de la distancia, rapidez de manos y piernas y una guardia casi inexpugnable para Agbeko.

“No quieren que los cubanos sigamos creciendo ni sumando títulos”, afirmó Rigondeaux. “Es parte del problema del boxeo actual, que es un lío de negocios y no de talento. Lo que hay es una piña muy cerrada”.

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