Hideko Hakamada 07042014 b6ff6El boxeador japonés Iwao Hakamada (16-11-2, 1 KOs) estuvo en el centro de los reflectores sin tirar un solo golpe. Su deseo de destacar llegó en 1966 de la forma más inesperada: a través de una acusación de asesinato. Casi medio siglo más tarde vuelve a ser noticia, primero al ser liberado y después al recibir un cinturón mundial honorífico del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Hakamada, que hizo carrera en la división pluma (126 libras) entre 1959 y 1961, fue condenando en 1968 a la pena de muerte tras ser hallado culpable de asesinato masivo. A partir de ese momento su vida se derrumbó.

Junto con él su historia hubiera sido sepultada de cumplirse la sentencia. Sin embargo, la ejecución se postergó durante 46 años. Existían dudas sobre la limpieza del juicio, mientras el reo en el corredor de la muerte clamaba, una y otra vez, que era inocente.

Incluso en 2007, Norimichi Kumamoto, uno de los tres jueces que lo juzgó y condenó, reveló que siempre le pareció que el boxeador era inocente.

Las sospechas de su inocencia se hicieron realidad y el pasado 27 de marzo salió de prisión. Un tribunal nipón determinó que los investigadores supuestamente falsificaron las pruebas que lo mantuvieron confinado durante 48 años, de ellos 46 en el corredor de la muerte, desafortunada marca que está registrada en el libro de Récords Guinness.

Según trascendió el ADN de las muestras de sangre recogidas en cinco piezas de ropa, que de acuerdo a los peritos vistió el convicto al momento del crimen, no coincidió con el de Hakamada. Además los pantalones utilizados por la fiscalía como prueba eran demasiado pequeños para Hakamada y no le sirvieron cuando intentó ponérselos.

“Es insoportablemente injusto prolongar más la detención. La posibilidad de su inocencia ha quedado clara en un grado respetable”, afirmó el juez Hiroaki Murayama en el fallo.

Mientras Hakamada, se encuentra en el hospital recuperándose tras el prolongado confinamiento, su hermana mayor recibió la muestra de desagravio del Consejo Mundial de Boxeo, entidad que siempre apoyó la inocencia del pugilista que llegó a ser sexto clasificado de las 126 libras en la tierra del sol naciente.

Mauricio Sulaiman, presidente del organismo boxístico que fue creado en 1963, entregó el cinturón en un acto celebrado en Tokio.

Varias fuentes relatan que Hakamada preparaba el retorno al ensogado, tras cinco largos años de ausencia, hasta que el 18 de agosto de 1966 fue apresado por supuestamente haber matado al jefe de la fábrica en que trabajaba, la esposa de éste y a los dos hijos de la pareja.

El 11 de septiembre de 1968 y tras escuchar su confesión, el tribunal de la prefectura de Shizuoka le sentenció a morir en la horca.

De acuerdo a fuentes de la época, el peleador firmó la confesión tras 20 días de interrogatorios y maltratos. Entonces ni siquiera contó con los servicios de un abogado defensor.

La sentencia no se aplicó debido a un largo proceso de apelaciones. El 19 de noviembre de 1980 la Corte Suprema ratificó la condena. Pero una segunda apelación se presentó en 2008 y finalmente desembocó en la liberación del hombre que más tiempo ha permanecido en el corredor de la muerte.

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