Roman Chocolatito Gonzalez 07042014 d84d7El calendario 2014 definitivamente no será el que ponga fin a un universo boxístico polarizado, con dos grandes bloques, HBO-Top Rank y Showtime-Golden Boy, pujando por apropiarse de los mejores activos (boxeadores) del mercado, y por demostrar que sin cooperación pueden sobrevivir –¿exitosamente?–, ignorando por completo que existe la otra parte.

La lamentable tendencia no ha hecho más que afianzarse, la línea fronteriza entre ambos lados es un muro casi tan infranqueable como la Gran Muralla China lo fue en su tiempo. Si en 2013 podíamos hablar de excepciones, como cuando Golden Boy Promotions se asoció con HBO para hacer posible, en marzo, la pelea de campeonato entre Bernard Hopkins y Tavoris Cloud; en el presente año, el ridículo diferendo ha llegado a tal punto, que los propios aficionados ya comienzan a revisar, antes de fantasear con el enfrentamiento entre dos púgiles, quiénes son sus apoderados y ante qué cámaras escalan a los cuadriláteros.

Es una situación patética, que aunque necesariamente tiene que ser coyuntural, lo alarmante es que no se avizora en un futuro cercano la solución a tanta tozudez.

Pero en el mundo del pugilismo rentado también hay un límite para las malas noticias: un Dios que aprieta, pero no ahoga. El muy anticipado choque entre Adonis Stevenson y Sergey Kovalev, que se proyectaba como una de las refriegas más espectaculares de 2014, ya no parece real ni en el plano de las ilusiones; el enfrentamiento entre Mikey García y Yuriorkis Gamboa no pasó de los amagos, y aunque trascendió que la repartición del dinero arruinó el acuerdo, bien sabemos que –casi siempre– cuando Bob Arum dice “NO”, se puede ir aparcando la idea; sin embargo, todavía quedan motivos para que los aficionados, la razón de ser de todo el show, sonrían satisfechos.

Sin la cordial contribución de Showtime o HBO, ni la eficiente promoción de Golden Boy o Top Rank, todo apunta a que en el verano (agosto), Akira Yaegashi y Román González, dos exponentes de la súper élite en las 112 libras del pugilismo moderno, cruzarán guantes en un ring de Tokio.

Todo un privilegio ver medirse a dos boxeadores que transitan por su momento cumbre en el deporte de alto rendimiento, que dominan con contundencia a sus rivales de turno. Será un choque que, muchos coincidirán, despejará la duda sobre quién es el número uno del planeta en la candente división mosca.

“Todo un privilegio”: ¿a tal punto ha llegado nuestro grado de conformidad? Un resultado del contexto actual, donde el pisoteado derecho de la afición a ver en acción al campeón (unificado, si fuera posible) de cada categoría de peso, contra el principal retador, se ha tornado en un favor que nos hacen los organismos boxísticos internacionales (CMB, AMB, OMB, FIB) y empresas e individuos (promotores, managers y cadenas de televisión) que dictan las reglas del juego.

En la cartelera celebrada el 6 de abril, en el Salón Multipropósito del Gimnasio Ota (Ota Ward Multi-purpose Gymnasium), en la capital japonesa, Yaegashi y “Chocolatito” González sortearon el último impedimento hacia el anticipado duelo entre ambos.

El nicaragüense, de 26 años, apabulló fácilmente al filipino Juan Purisima, a quien detuvo al minuto y 20 segundos del tercer asalto, en una de las refriegas preliminares de la velada dominical. El orgullo de Managua castigó al tagalo al cuerpo y a la cabeza, y lo llevó a la lona en el segundo round, antes de forzarlo a firmar la rendición en el capítulo siguiente.

“Chocolatito” González (39-0-0, 33 KOs), ex monarca del orbe de las 105 y las 108 libras de la Asociación Mundial (AMB), buscará ante Yaegashi emular la hazaña de su ídolo, Alexis Argüello, el único triple campeón universal en tres divisiones diferentes en la historia del boxeo en Nicaragua.

Antes de vapulear a Purisima (11-5-1, 4 KOs), el pinolero y su equipo ya estaban al corriente de la noticia de que el Consejo Mundial (CMB) lo había nombrado oficialmente (a González) como el retador número uno del japonés (una nueva razón para respirar de alivio y esperar confiados por el encontronazo estival).

Por su parte, Akira Yaegashi, titular mosca del CMB, no estuvo tan impresionante como se esperaba, en su tercera defensa del cinturón que arrebatara en abril de 2013 a su compatriota, Toshiyuki Igarashi (17-2-1, 11 KOs); y refrendará ante los experimentados mexicanos Oscar Blaquet (32-7-1, 23 KOs), en agosto; y Edgar Sosa (49-8-0, 29 KOs), en diciembre, en todos los casos con triunfo por fallo unánime. El domingo, en Tokio, el azteca de turno, Odilón “Olímpico” Zaleta, le planteó al nipón una férrea resistencia.

Yaegashi, de 31 años, que usualmente depende de su buena movilidad dentro del encordado, esta vez volcado al asedio, no consiguió con éxito acorralar al chihuahuense, que se desplazaba y soltaba bien sus manos. A partir del quinto round, el campeón defensor comenzó a combinar mejor con sólidos ganchos de izquierda y a restarle velocidad al intrépido retador. Un perfecto derechazo de contragolpe anestesió a Zaleta (15-4-0, 8 KOs) a los dos minutos y 14 segundos de la novena fracción, y obligó al referí británico, Ian John-Lewis, a decretar el cese de las hostilidades. Tras ocho asaltos, Akira (20-3-0, 10 KOs) marchaba al frente en dos boletas, por estrecho margen (77-76, 77-75), e igualado en la tercera (76-76).

La escena ha quedado lista, el Yaegashi-González es una de las mayores certezas con que se puede contar en el volátil panorama boxístico en que vivimos, donde prima la doble moral de quienes aseguran desvivirse por complacer al aficionado, y dirigen sistemáticamente sus acciones en sentido opuesto.

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