TerenceCrawford k24062014 b6452Aunque han transitado por caminos diferentes en el mundillo del boxeo, el cubano Yuriorkis Gamboa y el estadounidense Terence Crawford poseen récords idénticos, pero por obra y gracia del destino dentro de pocos días se romperá la similitud cuando se enfrenten en Omaha.

“El Ciclón de Guantánamo” Gamboa y “El Cazador” Crawford acumulan cada uno 23 victorias, incluidos 16 KOs, sin la sombra del revés, lo que permitirá a los fanáticos que asistan al CenturyLink Center, de Omaha, disfrutar de un pleito entre dos de los mejores peleadores de las 135 libras.

Crawford, de 26 años ostenta el cinturón ligero de la Organización Mundial (OMB), que arrebató como visitante al escocés Ricky “Rickster” Burns, quien lo exponía por cuarta ocasión, el pasado 3 de marzo, en Glasgow.

Para los amantes del boxeo en Omaha, ubicada en el extremo oriental de Nebraska, será una doble fiesta la realización del cartel, por ser Crawford oriundo de la ciudad y porque desde hace 42 años no se efectúa allí un combate por el título mundial, desde que Joe Frazier defendió el cinturón de los pesos pesados contra el retador Ron Stander en 1972.

La guerra verbal que sostienen Gamboa y Crawford por estos días, ha incrementado el interés y la emoción por lo que ocurrirá entre los dos guerreros en el cuadrilátero el 28 de junio.

“Nunca has peleado con un campeón olímpico como yo lo he hecho, y tampoco eres campeón mundial en tres divisiones”, le dijo Gamboa, de 32 años a su oponente.

Pero Crawford, tan veloz como un rayo, respondió con idéntica energía a las palabras del caribeño: “Los campeonatos interinos no cuentan. Esto no es amateur. Esto es boxeo profesional. No tengo derrotas y muy pronto tendrás la primera tuya”.

Gamboa viene de un triunfo por unanimidad ante el colombiano Darleys Pérez, el 8 de junio del pasado año en Montreal, Canadá, donde se hizo del cetro interino ligero AMB. Desde entonces no ha visto acción competitiva, lo que puede convertirse en un factor adverso ante Crawford, más joven, excelente contragolpeador y en magníficas condiciones físicas.

Pero aunque se impuso a Pérez gracias a su mejor técnica y superioridad de impactos, Gamboa estuvo lejos de mostrar su demoledora pegada que lo hizo un boxeador temido en la división pluma.

“No fue un error escoger esta pelea”, aclaró Gamboa a Crawford, “Antes de hablar, tienes que mirar y comparar los récords. Mira el mío en comparación con el tuyo y mide el calibre de los rivales que he enfrentado, y entonces puedes hablar”.

Monarca cubano en cuatro ocasiones, Gamboa efectuó más de 250 peleas en las filas aficionadas, que incluyeron la corona en los Juegos Olímpicos de Atenas-2004, en los Juegos Panamericanos de República Dominicana en 2003 y en la Copa Mundial en 2006.

Ese propio año abandonó una delegación cubana en Venezuela junto a sus compañeros Odlanier Solís y Yan Barthelemy, quienes escaparon a Colombia y más tarde a Alemania, donde recibieron autorización para viajar a territorio estadounidense.

“Creo que esta pelea va a ser mucho más mental que física”, argumentó Gamboa. “Tengo que detectar sus debilidades y explotarlas. “Espero salir con el brazo en alto ya sea por nocaut o si el combate se extiende hasta los 12 asaltos”.

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