Sparklelee k31072014 b2eecAdmirable e inusual, pero nada sorprendente cuando se mencionan las múltiples proezas de las mujeres, es la trayectoria de la gemela estadounidense Sparkle Lee, quien será el réferi del pleito entre el campeón mundial Sergey Kovalev y el australiano Blake Caparello, el 2 de agosto en el Revel Resort, de Atlantic City, Nueva York.

Lee tendrá como compañeros de fórmula debajo del cuadrilátero a los jueces Julie Lederman, de Nueva York, Glenn Feldman, Connecticut y John Poturaj, de Nueva Jersey.

“El Triturador” Kovalev (24-0-1, 22 KOs) defenderá ante Caparello (19-0-1, 16 KOs) la corona semipesada de la Organización Mundial (OMB), que ostenta desde 2013 cuando se la arrebató por nocaut en el cuarto round al británico Nathan Cleverly, el 17 de agosto en Cardiff, Gran Bretaña.

Ahora con 54 años, Lee ha sido tercer “hombre” del ring” en más de 20 combates por títulos mundiales, el más reciente en la victoria por unanimidad del japonés Katsunari Takayama frente al filipino Vergilio “El Matón” Vergilio, el 3 de diciembre del pasado año, en Osaka, Japón, donde se disputó la faja de peso mínimo, versión Federación Internacional (FIB).

Preñado de obstáculos e incomprensiones ha estado el camino de Lee desde aquel lejano 1982 cuando junto a su hermana gemela Star se presentó en el Gleason Gym de Nueva York, con el propósito de vincularse a la actividad deportiva para mantenerse en forma.

No pasó mucho tiempo en que el interés de Sparkle se trasladó hacia la labor de impartir justicia. Poco tiempo después, en 1983, fue aceptada como juez de la Federación de Boxeo de Estados Unidos (USA Boxing).

El machismo imperante en la época y en particular en el deporte de los puños, hizo que el trabajo de Lee fuera poco reconocido en aquellos inicios. A los ojos de la mayoría, Lee era como un extraterrestre deambulando por la céntrica Times Square de la Gran Manzana.

En más de una ocasión, la familia de Lee la aconsejó para que dejara el boxeo, una actividad que rechazaba de plano a las mujeres. Pero a pesar de algunas etapas de frustración interna, ella se mantuvo firme a la indiferencia y el desdén.

“Estaba haciendo lo que amaba”, dijo Lee en una entrevista al diario “New York Daily News” hace algunos años. “Y siempre tuve mucha fe en que el futuro sería diferente”.

El estudio de las reglas, la observación del trabajo de otros renombrados oficiales de la disciplina y sus justas apreciaciones, le permitieron en 1990 recibir la acreditación como réferi. Un paso importante, pero no el objetivo supremo de estar encima del cuadrilátero en una reyerta por la corona mundial.

Vale recordar que Lee ingresó en el departamento de policía de Nueva York en 1997 y se mantuvo realizando infinidad de tareas propias de su función como oficial activo durante dos décadas, hasta 2007.

Casi sin descanso, Lee simultaneó sus labores de madre de tres hijos -Jimmie, Sparkle y Coco- con la de abuela unos años más tarde.

En 1998, Lee fue incluida entre los oficiales del torneo Guantes de Oro de la ciudad de Nueva York. Y tres años después, recibió la ansiada licencia como árbitro profesional.

El debut de Lee en el pugilismo rentado ocurrió cuando se enfrentaron a cuatro asaltos el ruso Ruslan Aminov y el estadounidense Israel Félix, el 1 de abril de 2001, en Queens, Nueva York.

“Amaba y amo este deporte y siempre creí en eso”, añadió Lee con gran fervor. “Por lo que nunca pensé en dejarlo. Ni una sola vez”.

Nacida en el hospital de Harlem, Nueva York, y miembro de una familia que incluye a otros 15 hermanos – nueve varones y seis hembras, Sparkla Lee ha sido un ejemplo de tenacidad y constantes deseos de superación.

Y los reconocimientos respaldan esa evaluación: primera mujer en participar en los Guantes Dorados de Nueva York, la única con licencia para impartir justicia en la Ciudad de los Rascacielos y en la vecina Nueva Jersey, así como su designación para grandes combates.

“Es reconocida por su habilidad para mantener a los peleadores bajo control y colocar la seguridad de ellos por encima de cualquier otra cosa”, escribió el reconocido comentarista George Hanson Jr. en el sitio “fightkings.com”.

“Si alguno de los contendientes está pegando demasiado y el otro no responde, el combate se acabó”, dijo Lee. “Yo debo permanecer literalmente invisible, pues solo estoy allí para asegurar que todo se desenvuelva correctamente y cada uno de ellos pueda regresar a sus casas con su familia”.

Sin dudas, los reflectores del Revel Resort apuntarán hacia Kovalev y Caparello, principales protagonistas de la velada. Pero allí, casi imperceptible y moviéndose como una ballerina, una diminuta mujer sumará otra página dorada a su brillante carrera en el boxeo … y también en la vida.

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