Kovalev k6082014 e8f49La semana pasada los amantes del boxeo profesional recibieron con beneplácito el anuncio de una pelea de unificación entre dos púgiles que dominan su división. El estadounidense Bernard Hopkins, una leyenda viva del deporte de los puños, accedió a poner en juego sus dos cinturones a cambio del que posee el temible pegador ruso Serguey Kovalev.

En noviembre, de no existir contratiempos, la categoría semipesada (175 libras) tendrá dos campeones: quien termine con el brazo en alto en el duelo Hopkins-Kovalev y el haitiano-canadiense Adonis Stevenson (que por cuestiones matemáticas quedó fuera de la ecuación); ¡solo dos!, todo un privilegio en los tiempos que corren.

Este sábado 9 de agosto, en la Arena Monterrey, el mexicano Francisco “Chihuas” Rodríguez y el japonés Katsunari Takayama rivalizarán en una anticipada reyerta de la que solo uno de ellos debe emerger como monarca del orbe en el peso paja. Si como se espera, el pleito concluye con un ganador, Rodríguez y Takayama no podrán coexistir más en las 105 libras con el mismo calificativo de campeón.

La división mínima del pugilismo rentado quedará con únicamente un trío de campeones (el sudafricano Hekkie Budler y el también azteca Oswaldo Novoa incluidos), pero tres parece aún excesivo tratándose de no más que una categoría competitiva y de un solo mundo del cual ser considerado campeón.

Sinopsis del caos…

Hasta mediados del siglo XX, en el boxeo profesional había 8 divisiones con un número limitado de campeones que la mayoría de los aficionados consideraba como monarcas del mundo una vez que reinaban por la Comisión Atlética del Estado de Nueva York (NYSAC por sus siglas en inglés) o por la Asociación Nacional de Boxeo (fundada por 13 estados de EE.UU. en 1921, un años después de la NYSAC, para contrarrestar la hegemonía de la organización neoyorquina), no obstante el origen regional de estas dos entidades.

Europa se regía por los designios de la Unión Internacional de Boxeo devenida Unión Europea de Boxeo, en Reino Unido gobernaba la Junta Británica de Control de Boxeo (British Boxing Board of Control), pero la meca del deporte de los puños seguía siendo Estados Unidos, y triunfar en la nación norteña, ante los mejores exponentes de varios países que allí contendían, era sinónimo de convertirse en el número uno del planeta: el campeón.

El aficionado regular de aquel entonces, de haber contado con las fuentes de información modernas, habría podido identificar sin mucho esfuerzo a los monarcas de las ocho categorías de peso reconocidas universalmente: mediano (160lbs; oficializada desde el año 1884), pesado (+200lbs; desde 1885), ligero (135lbs; desde 1886), pluma (126lbs; desde 1889), gallo (118lbs; desde 1894), mosca (112lbs; desde 1911), semipesado (175lbs; desde 1913) y wélter (147lbs; desde 1914). Para quienes cubrían en los medios de prensa lo último acontecido en los cuadriláteros profesionales, el oficio se tornaba mucho más simple, debiendo memorizar, a lo sumo, 16 nombres de los boxeadores poseedores de los cinturones relevantes.

Pasaron los años y con la segunda mitad del siglo llegaron nuevos organismos a reclamar un lugar en el universo pugilístico. En 1962, la Asociación Nacional de Boxeo cambió su nombre por el de Asociación Mundial (AMB) para reflejar mejor el alcance de sus dominios; con supuestos fines ecuménicos se creó el Consejo Mundial (CMB), en 1963; y unos lustros más tarde, en una secuencia de escisiones de la AMB, surgieron la Federación Internacional (FIB), en 1983, y la Organización Mundial (OMB), en 1988. En el camino, además, se multiplicaron las divisiones, bajo el argumento de que era preciso reducir todavía más las desventajas físicas entre los boxeadores; y ya en la última década de la vigésima centuria había tomado forma el orden (?) que ha prevalecido hasta el presente… una suerte de caos.

Hoy día, cuesta menos aprender de memoria el nombre de los miembros de las selecciones nacionales de fútbol de Myanmar y Tailandia, con suplentes incluidos, que recordar a cada uno de los vigentes titulares de las 17 divisiones del pugilismo rentado.

Si aceptáramos como los organismos reguladores genuinos a la AMB, el CMB, la FIB y la OMB, porque ya ellos se han autodenominado como tal por su condición de pioneros (y hasta se han atribuido la potestad de legitimarse los unos a los otros y cerrado filas para impedir intrusos en el club), como resultado, la cifra de monarcas podría ascender a un ridículo total de 68 (17×4). Eso sin contar los supercampeones, los campeones regulares, los campeones eméritos y los campeones interinos; además de los de plata, regionales, continentales, nacionales, municipales, distritales, barriales… en fin, que el único boxeador que no tiene una faja de campeón es el que perdió su última pelea, el resto, es cuestión de fijarnos bien para encontrar que algo lleva ceñido a la cintura.

Asistimos, y nunca será suficiente la reiteración, a la prostitución del otrora glorioso y distintivo calificativo de campeón, en medio de un contexto en el que se ha pisoteado la identidad del boxeo y potenciado la desinformación del aficionado (además de convertir en trabalenguas esotérico lo que dice aquel que quiere informar).

Todo por el bien de la versión rentada del pugilismo, en aras de organizar un creciente número de carteleras hasta en los lugares más recónditos del globo terráqueo, con combates que necesitan de la presencia de funcionarios de la AMB, el CMB, la FIB o la OMB para legitimar la suerte de los títulos en disputa y, por supuesto, que suponen un ingreso para la supervivencia de estas entidades sin ánimo de lucro.

Es por ello que suena tan bien –incluso exótica– la palabra unificación cuando de títulos de boxeo se habla. Resulta doblemente relevante cuando los mejores de cada división acceden a enfrentarse y ponen sus cetros en juego. Se terminan los debates y especulaciones sobre cuál púgil carga consigo la mayor dosis de talento, nivel técnico, potencia en la pegada, bravura, tenacidad y hasta suerte… pero sobre todo, el que queda en la memoria es el nombre del verdadero campeón de campeones.

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