daniel-jacobs-k11082014 106deTras la victoria que lo encumbró como monarca de las 160 libras, las primeras palabras del estadounidense Daniel Jacobs, el llamado “Hombre Milagro”, fueron para agradecer a Dios por tener salud y darle una nueva oportunidad en la vida.

Jacobs (29-1-0, 25 KOs) obvió su voluntad, esfuerzo personal y sacrificio durante los tres últimos años, que culminaron con la corona mediana de la Asociación Mundial (AMB), después de un impresionante nocaut técnico en el quinto asalto frente al australiano Jarrod “Left Jab” Fletcher, el 9 de agosto en el Barclays Center, de Brooklyn, Nueva York.

Reconocido en sus inicios como “The Golden Child”, Jacobs, apabulló a Fletcher, quien sumaba seis victorias consecutivas, solo exhibía un revés en su carrera y seis meses atrás se agenció el cetro Internacional AMB con triunfo unánime ante el ucraniano Max “El Tigre” Bursak, en Montecarlo, Principado de Mónaco.

“Esto para mí es un nuevo milagro”, dijo Jacobs, de 27 años y con una racha de 8 victorias consecutivas todas antes del límite. “Pero le quiero dar las gracias a Dios. Creo que lo más importante es mantener fuerte la mente y pensar siempre que pase lo que pase, Dios es grande. Tenemos una vida y es una vida hermosa. Fletcher fue un rival de mucho aguante, pero traté de no perder el paso”.

Más allá de convertirse en uno de los reyes de los medianos, Jacobs es un ejemplo de optimismo y lucha por la vida, que en la primavera de 2011 escuchó por primera vez la palabra que a todos nos provoca escalofríos: cáncer.

Todavía sentía la euforia por un espectacular triunfo en el primer asalto ante el estadounidense Robert Kliewer, cuando empezó a sentir debilidad en sus piernas, lo que atribuyó a la fuerte preparación física.

Pero los síntomas lejos de disminuir se acrecentaron. En poco tiempo tuvo que usar un bastón para caminar, después necesitó un andador e incluso en ocasiones se vio obligado a arrastrarse ayudado por sus brazos para abrir la puerta. Pero ni siquiera en esos dolorosos y deprimentes momentos perdió el optimismo y la fe en Dios.

Fue entonces durante una visita médica cuando le diagnosticaron osteosarcoma, un tumor óseo maligno, que generalmente se presenta en adolescentes, cuando están creciendo de manera rápida.

Poco a poco la situación empeoró y quedó sin movimientos. “El tumor se envolvió alrededor de mi columna y me la rompió, dejándome paralizado y luchando por mi vida”.
Jacobs afrontó la situación como un verdadero guerrero en busca de erradicar el mal. “El médico me dijo que el tumor crecía tan rápido que si esperaba cuatro días, hubiera ralentizado mi corazón. Estaba en mi lecho de muerte y escapé de ella”.

Con una rapidez sorprendente, el tumor en la columna vertebral alcanzó un tamaño que obligaba a erradicarlo mediante un riesgoso procedimiento quirúrgico. Y Jacobs aceptó de inmediato porque estaba dispuesto a combatir hasta el último aliento.

La condición de boxeador de Jacobs impedía a los galenos efectuar la operación por el sistema tradicional a través del pecho, ya que esa zona quedaría extremadamente sensible y podría provocar complicaciones posteriores en caso de regresar a la actividad competitiva, como era su deseo.

Limitados por las circunstancias, los médicos hicieron un riesgoso procedimiento a través de la espalda, que los obligó a desinflar los pulmones, rodear las costillas y llegar hasta el tumor. La ciencia triunfó y pocas semanas después, ya recuperado de la intervención quirúrgica, Jacobs se sometió a 25 sesiones de radioterapia.

“Tan pronto como salí del hospital quería ir al gimnasio y esa fue mi mejor terapia física”, explicó Jacobs. “Sabía que el boxeo me podía dar la ayuda y coordinación que necesitaba para mover mis piernas de nuevo”.

La cirugía, las terapias y su sólida voluntad en el gimnasio se unieron a las plegarias para devolverlo a la actividad competitiva un año y medio después.

El regreso no pudo ser más convincente: nocaut técnico en el asalto inicial al estadounidense Josh “El Futuro” Luteran, el 20 de diciembre de 2012, en el Barclays Center, donde ahora se adueñó del cetro del orbe.

Después cayeron Chris Fitzpatrick (RTD-5), Keegan Collins (TKO-4), Giovanni Lorenzo (TKO-3) y Milton Nuñez (TKO-1). Ninguno pudo sobrepasar el quinto round como prueba de su pegada y excelentes condiciones físicas.

El ejemplo de estoicismo y lucha por la vida de Daniel “Danny” Jacobs lo ha premiado con una corona del mundo. Pero con ese coraje que lo ha caracterizado quiere ascender a'un más.
“Me gustaría enfrentar a Peter Quillin en Brooklyn, mi hogar”, expresó Jacobs. “Sé que esto es un negocio, pero ojalá se pueda dar”.

Después de vencer el cáncer, ninguna meta terrenal por difícil que sea, resultará imposible para Jacobs.

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