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Deontay Wilder afirma que es la gran esperanza estadounidense para conquistar la corona mundial de los pesos pesados. Su impresionante récord de 31 triunfos, todos por la vía del sueño, respaldan su pretensión, que ahora se verá amenazada por el pleito ante su compatriota Jason Gavern el 16 de agosto, en Carson, California.

De salir victorioso, como anticipa el criterio generalizado, Wilder tendrá el camino expedito para vérselas con el haitiano/canadiense Bermane “B-Ware” Stiverne, monarca del Consejo Mundial (CMB), quien está obligado a enfrentarlo por disposición del ente rector.

Llamado por sus allegados como “El Bombardero de Bronce”, Wilder solo necesitó dos golpes en el primer asalto para derrotar a su compatriota Malik Scott, el 15 de marzo en el Coliseo Rubén Rodríguez, de Bayamón, Puerto Rico, donde se comentó tendría su primera gran prueba, pero la pasó sin dificultades.

Scott (36-1-1, 13 KOs, un veterano de 6,4 pies de estatura y 33 años había sufrido el único revés profesional ante el británico Dereck Chisora por nocaut técnico en el sexto episodio, el 20 de julio del pasado año, en la Wembley Arena, de Londres, Inglaterra, donde disputaron la vacante Internacional de la Organización Mundial (OMB).

Wilder, de 28 años y nacido en Tuscalosa, Alabama, conquistó la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Pekín, China. Allí venció en dos combates, pero cayó por puntos en semifinales (7-1) ante el italiano Clemente Ruso, doble campeón mundial amateur en 2007 y en 2013.

“Mi motivación es pelear por un título del mundo”, dijo Wilder. “Sé que antes tengo que derrotar a Gavern y es lo que voy a hacer para alcanzar mi meta de vérmelas con Stiverne”.

Al analizar el posible enfrentamiento versus Stiverne, señaló: “Tengo muchas ventajas. Soy más alto, mis brazos son más largos, soy más rápido, más fuerte y más sexy”.

Sin embargo, los allegados del campeón haitiano-canadiense, radicado en Las Vegas, consideran que Wilder es un charlatán al que le han buscado rivales de poca consideración para el récord que actualmente exhibe.

“Wilder es un payaso”, dijo Camille Estephan, manager de Stiverne. “No le tenemos ningún respeto. Él actúa como un niñito que necesita atención y por eso mantiene la boca constantemente abierta”.

Pero además de la anestesiante fuerza de los puños, Wilder posee grandes habilidades que adquirió en la época estudiantil, cuando jugó el denominado fútbol americano y el baloncesto.

La vertiginosa e impresionante carrera de Wilder, dotado también de una estatura de 2,01 metros, comenzó a recibir halagos de sobresalientes personalidades del boxeo, después de asistir a la lid olímpica en la capital china.

Richard Schaefer, gerente general de la compañía Golden Boy Promotions, que guía los destinos de Wilder, ha enfatizado con total convicción que en poco tiempo el gigante de 6,7 pies ostentará la corona universal.

“Mi predicción es que en los próximos 12 meses (Wilder) será campeón mundial”, dijo recientemente Schaefer al sitio “BoxingScene.com”. “Es fuerte, tiene carisma, personalidad ganadora y muchas habilidades en el cuadrilátero”.

De los 31 rivales anestesiados por Wilder, solo tres han conseguido llegar hasta el cuarto round y los pronósticos indican que Gavern difícilmente pueda extender su presencia en el cuadrilátero al límite de los 10 asaltos señalados para la reyerta entre ambos.

Gavern de 37 años ha participado en 45 pleitos profesionales, de los que tiene 25 triunfos (11 por KO), junto a 16 reveses y cuatro empates. Desde noviembre de 2011 a agosto de 2013 sufrió siete fracasos consecutivos y cuatro de ellos por la vía del cloroformo. A partir de ahí, ha salido airoso en cuatro de los cinco choques más recientes.

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