LinaresTerry k18082014 2f141En el mundo del boxeo profesional hay veces que se desconocen los propósitos ocultos detrás de ciertas peleas. El contrato que puso frente a frente al venezolano Jorge “El Niño de Oro” Linares (37-3-0, 24 KO´s) y al estadounidense Ira Terry (26-12-0, 16 KO´s) es uno de esos acuerdos pugilísticos que despiertan un mar de suspicacias.

El 16 de agosto de 2014, en el StubHub Center de Carson, California, Linares liquidó por nocaut en dos asaltos a Terry en combate concertado a un máximo de ocho asaltos en las fronteras de los pesos pluma y ligero.

Hasta ahí, el asunto tiene un matiz puramente noticioso.

El venezolano de 28 años, quien en algún momento fuera un ascendente talento dentro de la categoría ligera, vio frenados sus impulsos cuando sufrió un par de derrotas consecutivas entre octubre de 2011 y marzo de 2012 ante los mexicanos Antonio DeMarco y Sergio Thompson, respectivamente.

Después de esos dos fracasos consecutivos, Linares eslabonó una cadena de cinco victorias a hilo, una de ellas una suerte de combate eliminatorio con vistas a pleitos más lucrativos y de mayor envergadura, por decisión unánime en 10 rondas, ante el japonés Nihito Arakawa, el 8 de marzo de 2014, en el MGM Grand de Las Vegas, Nevada.

Al vencer a Arakawa, “El Niño de Oro” de Venezuela fue considerado triunfador de un duelo eliminatorio entre dos candidatos directos a la faja mundial de peso ligero que avala el Consejo Mundial de Boxeo (CMB). En consecuencia, se esperaba un siguiente paso más afín con semejante condición.

Cinco meses después, el contrato por la bronca con Ira Terry, más que un espaldarazo a los propósitos ascendentes del sudamericano, parece ser una senda secundaria que apunta en una dirección totalmente opuesta.

Sin conocer en detalle las razones del pleito, lo que si salta a la vista es que Terry es un pugilista de 27 años con una mediocre trayectoria, acentuada por un nefasto récord negativo de 10 derrotas y un No Contest (NC) en sus últimas 13 presentaciones.

Tal vez no había disponible un mejor contendiente y el venezolano estaba necesitado de “hacer ring” para no alejarse demasiado tiempo de la acción, y por esa razón sus conductores decidieron concertar un combate a ocho rounds que a muchos nos parece poco aporta a su aval, y a su condición de aspirante a la faja del mundo de peso ligero.

Dicen que suele ocurrir que quienes miran desde “afuera” ven mucho más que quienes están “dentro”. A simple vista, este pudiera ser el caso, aunque para ser justos habría que conocer a fondo las razones que obligaron a quienes conducen la carrera del “Niño de Oro” a tomar este atajo, con el estadounidense Ira Terry en papeles protagónicos.

Y hasta tanto no se demuestre lo contrario, este triunfo contundente por KO en un par de asaltos parece ser más una proyección hacia el descarte, que el respaldo a la lógica continuidad hacia la gloria.

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