Dejan-Zlaticanin k25082014 bf0f4Se llama Dejan Zlaticanin, tiene 30 años y nació en Montenegro, un territorio europeo que formó parte de la extinta República Socialista Federativa de Yugoslavia.

Y menciono el asunto yugoslavo, para permitir al lector identificar de una mejor manera al protagonista de este comentario, pues el gentilicio montenegrino es de poco dominio a nivel mundial, y se ha internacionalizado únicamente tras la relativamente reciente desintegración yugoslava.

Hechas estas breves, pero creo que necesarias aclaraciones, voy directo a comentar que este Zlaticanin, invicto en el boxeo profesional con 19 triunfos consecutivos (13 de ellos por la vía del sueño), se presenta como la gran amenaza para el predomino que ostenta el continente americano en la complicada división de peso ligero (135 libras).

Los ligeros son, fueron y serán el asentamiento permanente o transitorio de pugilistas de primerísimo nivel en el pasado reciente, como el estadounidense de raíces mexicanas Oscar de la Hoya.

También fueron una de las categorías de tránsito del mejor pugilista libra por libra del momento, Floyd Mayweather Jr, y de su compatriota afronorteamericano, que ahora busca fortuna en superiores fronteras de peso, el controvertido Adrien Broner.

El montenegrino Zlaticanin es el monarca interino reconocido por el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), aunque la faja de campeón del mundo que avala esta organización pertenece al México-estadounidense Omar Figueroa (24-0-1, 18 KO's), otro que, tras defender exitosamente su reinado, amenaza con ascender a las 140 libras, lo que dejaría vacante el trono que ocupa en estos momentos.

Figueroa venció por nocaut técnico en el noveno asalto al retador mexicano Daniel Estrada (32-3-1, 24 KO's) el 16 de agosto de 2014 en el StubHub Center de Carson, California.

Pero, tras su exitosa defensa, el campeón Figueroa manifestó su intención de irse a competir a los súper- ligeros, por lo que el propio Estrada, el venezolano Jorge Linares, el mexicano Javier Prieto (Fajín de Plata) y el imbatido Zlaticanin forman un sólido cuarteto de aspirantes a la corona que, a todas luces, quedará sin propietario en la división ligera.

Los otros organismos que controlan el boxeo de paga, la Asociación (AMB), la Organización Mundial (OMB) y la Federación Internacional (FIB) presentan como reyes absolutos de la categoría a boxeadores del continente americano que, de ninguna manera, parecen dispuestos a permitir ninguna intromisión del llamado Viejo Mundo en la actual estructura de “reinados” dentro de las 135 libras.

El cubano Richard Abril es el campeón absoluto de la AMB, en la OMB reina el estadounidense Terrance Crawford y en la FIB el cinturón más apreciado tiene como propietario al mexicano Miguel Vázquez.

Se viven tiempos en los que, según se rumora, hay un marcado interés de las organizaciones rectoras por contribuir a la unificación de los títulos. Claro que, del dicho al hecho, hay un gran trecho. Habría que conjugar demasiados intereses para conseguir, en algún momento futuro, un único campeón en cada categoría de peso, que tenga el aval de la AMB, el CMB, la OMB y la FIB.

A las pretensiones de cada organismo, súmense las estrategias y aspiraciones de las promotoras, con Golden Boy Promotions y Top Rank a la cabeza, así como los objetivos que –por supuesto- no suelen coincidir, de las asociaciones, federaciones y confederaciones regionales y continentales. Parecen demasiados obstáculos a superar.

No obstante, en el caso específico del CMB, el ya mencionado montenegrino Zlaticanin se vislumbra como una amenaza real para las pretensiones del continente americano de preservar la cima de la división ligera, una vez que el campeón Figueroa renuncie a la defensa de su título con su salto a las 140 libras.

Zlaticanin se hizo merecedor de su reconocimiento interino tras vencer al británico Ricky Burns, por votación dividida el 24 de junio de 2014, en Glasgow, Escocia, y todo parece indicar que los próximos pasos del hombre de Montenegro enfilan hacia un confirmación absoluta dentro de ese rango de peso, a despecho del predominio que, por la calidad de sus representantes, mantiene América.

Comenta sobre este articulo