Techomassa k29082014 4da5eEl próximo 6 de septiembre en Cincinnati, EEUU, el mexicano Roberto “Massa” Ortiz (31-0-1, 24 nocauts) expondrá por décima ocasión la faja mundial plata súper ligera del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) ante el argentino Lucas “La Máquina” Matthysse (35-3, 33 nocauts).

Sin duda, realizar diez defensas de cualquier título es muy difícil, pero es más difícil darse cuenta de que a pesar de los números, su calidad como boxeador siga siendo una incógnita.

Desde el 25 de junio de 2011, fecha en la que capturó de la correa plata del CMB, noqueando técnicamente en cuatro rounds al hasta entonces invicto Antonio “Cañitas” Lozada Jr., ha tenido tres años para prepararse para una oportunidad de este calibre.

No me queda la menor duda de que en ese tiempo Roberto Ortiz puso todo de su parte en el gimnasio para incrementar sus capacidades y habilidades boxísticas. Sin embargo, lo que pongo en tela de juicio es la forma en la que le fueron administrando sus ensayos previos a este compromiso.

Doce peleas desde que capturó el campeonato plata y ninguno de los pugilistas que derrotó se compara siquiera con la mitad de lo que es hoy Lucas Matthysse. Eso es alarmante.

Durante esos tres años se enfrentó en su mayoría, a súper plumas y ligeros a los que llevaba una gran ventaja física. Y con los únicos súper ligeros naturales que se midió, Reyes Sánchez y Javier Prieto, se las vio negras para sacar un resultado favorable.

No olvidemos que ninguna de sus victorias es parámetro para saber si el “Massa” es un contendiente de clase mundial.

Esta es la principal problemática a la que se enfrenta el prospecto mexicano que posteriormente se exporta al extranjero, porque una vez que las televisoras que transmiten boxeo a nivel nacional ponen sus fichas en uno de ellos, el empresario que lo promueve se dedica a especular con los rivales para garantizar la victoria de su pupilo y como consecuencia la obtención de futuras ganancias por concepto de derechos de transmisión y de patrocinadores interesados en exponer su marca por televisión abierta.

De perder como se espera, el “Massa” Ortiz será uno más de los tantos casos de prospectos que por no medirse ante adversarios competentes, siguieron ganando en peleas que nada aportaron a su causa y que cuando salieron al extranjero fueron derrotados vergonzosamente en “mismatches”, que es lo mismo que peleas de un solo lado.

Tiempo al tiempo

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