NaoyaInoue k04090214 7c549Alcanzar la gloria olímpica en el boxeo nunca ha sido garantía del advenimiento de una carrera profesional ilustre, pero al menos, desde tiempos no tan remotos, ha representado una puerta de entrada triunfal a la versión rentada del deporte de los puños.

Grandes campeones del pugilismo de paga como Floyd Patterson (Helsinki 1952) Muhammad Ali (Roma 1960), Joe Frazier (Tokio 1964), George Foreman (México 1968), Michael Spinks (Montreal 1976), Ray Leonard (1976), Pernell Whitaker (Los Ángeles 1984), Lennox Lewis (Seúl 1988), Oscar de la Hoya (Barcelona 1992) o Wladimir Klitschko (Atlanta 1996), por solo mencionar a algunos de los más taquilleros en décadas recientes, llegaron a la gran carpa, donde se reparten los millones, precedidos de sus victorias en torneos bajo los cinco aros.

En la otra cara de la moneda, la frustración de no haberse encumbrado hasta lo más alto del podio en citas estivales no ha opacado el brillo de otros tantos fenómenos del Arte de Fistiana, como (sin desgastarnos demasiado la memoria) Roy Jones (plata en Seúl 1988) o Floyd Mayweather Jr. (bronce en Atlanta 1996), quienes fueron despojados injustamente de sendos triunfos inobjetables y debieron conformarse con el insuficiente premio de la popularidad.

Entre los –del párrafo anterior– que vieron pasar su oportunidad olímpica sin teñirla de color áureo, o tal vez en las páginas de los olvidados de la historia del olimpismo, podría inscribirse el japonés Naoya Inoue, quien no solo no escaló al podio, mucho peor: quedó sin vivir la experiencia única de participar en una versión de los juegos multideportivos de verano.

Inoue perdió la oportunidad de clasificarse para Londres 2012 en par de ocasiones. Primero en octubre de 2011, en el Campeonato Mundial de Boxeo Aficionado, celebrado en la capital azerbaiyana, Bakú, el nipón dejó ir la posibilidad de reservarse un boleto en la división minimosca al caer cerradamente (12-15) en su tercera pelea (cuartos de final), ante el cubano Yosvany Veitía. Después, en abril de 2012, se le escapó el ticket en la lid regional asiática, efectuada en Astaná, Kazajistán, donde sucumbió (11-16) en la final frente al experimentado local Birzhan Zhakypov. Tenía tan solo 18 años.

Lejos de sentirse frustrado por el fiasco olímpico, Inoue empacó su talento y dio el salto al profesionalismo: el 2 de octubre de 2010, cuando los ecos de la fiesta londinense todavía vibraban, el japonés escaló por primera vez a un cuadrilátero en Tokio como atleta rentado.

Lo que ha seguido es una carrera vertiginosa: en cuatro combates, campeón nacional mosca ligero (108 libras) de Japón, igualando las hazañas de dos leyendas de su país como Joichiro Tatsuyoshi y Akinobu Hiranaka; en cinco, dueño de la faja de la Federación de Boxeo Oriental y del Pacífico; en seis, monarca del orbe de las 108 libras, avalado por el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), una gesta que lo convirtió en el más precoz de los titulares nipones, desplazando a Kazuto Ioka (campeón en 2011, en su séptima pelea) y el referido Tatsuyoshi (1991, octava).

Naoya “Monster” Inoue no se agenció el cetro ante cualquier rival, su víctima fue el joven veterano Adrián “Confesor” Hernández (29-3-1, 18 KOs), a quien no le regaló ni un solo asalto antes de poner punto final a la golpiza, en la sexta fracción, con un derechazo en pleno rostro del mexicano.

Confesor (28 años) sumaba siete triunfos al hilo, incluyendo una espectacular revancha ante el tailandés Kompayak Porpramook; cuatro defensas del cinturón verde y dorado del CMB, las dos últimas por la vía rápida; y era ampliamente reconocido por aficionados y entendidos como el principal exponente de la división mosca ligero al aterrizar en la tierra de sol naciente. De nada sirvió todo su aval el pasado 6 de abril en Tokio, y tras la aplastante derrota y el consecuente análisis del inesperado traspié, el toluqueño ya anunció a inicios de agosto que dejará de contender en las 108 libras para probar suerte entre los moscas (112).

Su verdugo, el prodigio de Kanagawa, saldrá este 5 de septiembre a refrendar su trono y dar una muestra más de calidad y madurez boxística a pesar de sus 21 años (cumplidos el 10 de abril). En el Gimnasio #2 de Yoyogi, en el capitalino barrio japonés de Shibuya, Inoue expondrá su faja frente al tailandés Samartlek Kokietgym (17-4-0, 5 KOs), un retador que exhibe como principales credenciales una racha de 9 éxitos de manera consecutiva.

Kokietgym, de 29 años, sumó su último descalabro (unánime) en abril de 2012, a manos del filipino Randy Petalcorin, recientemente coronado campeón regular de las 108 libras por la Asociación Mundial (AMB). Pero su mayor experiencia en relación con el contrincante de turno no será determinante cuando quede solo sobre el encerado con Monster Inoue (6-0-0, 5 KOs). El japonés partirá como amplio favorito para revalidar su sitial por la vía del cloroformo, pues no es el tailandés, decimoquinto lugar en el ranking del CMB, el boxeador llamado a poner su supremacía en tela de juicio.

En la pelea estelar de la cartelera, que una vez más organizan en conjunto Ohashi y Teiken Promotions, el astro anfitrión Akira Yaegashi (20-3-0, 10 KOs) irá al combate de su consagración ante el doble campeón del orbe (105 y 108 libras) nicaragüense Román “Chocolatito” González (39-0-0, 33 KOs). El púgil japonés (que al igual que Inoue compite bajo la égida del gimnasio que regenta el excampeón mundial Hideyuki Ohashi) defenderá por cuarta vez su cetro de las 112 libras, avalado por el CMB. El escollo de Yaegashi no puede ser más serio: el imbatido pinolero llegó desde Managua con la idea fija de desbancarlo y emular la hazaña del legendario Alexis Argüello, único pugilista con tres coronas universales en igual número de categorías de peso en la historia del boxeo en Nicaragua.

La velada será de lujo para los aficionados que abarroten la instalación capitalina en Shibuya. Como antesala del Inoue-Kokietgym y el Yaegashi-González, saldrá al ensogado el monarca olímpico mediano de Londres 2012, Ryota Murata (4-0, 4 KOs; #12 del CMB), en busca de extender su perfecto porcentaje de nocauts frente al campeón de México en las 160 libras, Adrián Luna (17-2-1, 11 KOs), también poseedor del poco prestigioso galardón CABOFE (Federación Caribeña de Boxeo del CMB).

Además, y como ya se va haciendo costumbre cuando Naoya Inoue sube al ring, estará en acción su hermano menor, Takuma (2-0-0, 0 KOs), de sólo 18 años. El pasado abril cuando Naoya hizo historia, Takuma completó la felicidad familiar con éxito unánime ante el experimentado tailandés Fahlan Sakkreerin (23-3-0, 15 KOs). En su tercera refriega como profesional, el adolescente nipón se medirá a otro pugilista de Tailandia, el debutante –y absolutamente desconocido– Chanachai Sor Siamchai. El pronóstico, en este caso, igualmente se inclina por abrumadora diferencia en favor del miembro del clan Inoue.

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