Mayweather-k0313092014 0df27Si alguien tuvo dudas del resultado en el primer pleito, el campeón mundial estadounidense Floyd Mayweather Jr. las disipó todas al derrotar por unanimidad en la revancha al retador argentino Marcos Maidana el 13 de septiembre en el hotel y casino MGM Grand de Las Vegas.

Invicto en 47 combates, con 26 por la vía del sueño, “Money” Mayweather Jr. ofreció una convincente demostración ante el “Chino” Maidana, quien sufrió el quinto fracaso de su carrera, con 35 victorias, 31 antes del límite.

Con un boxeo elegante, y aventajando a su rival en los golpes propinados a lo largo del enfrentamiento, Mayweather Jr. retuvo los cinturones welter de la Asociación Mundial (AMB) y el Consejo Mundial (CMB) y también el superwelter del propio CMB.

En la presentación previa Maidana logró acorralar y pegarle con fortaleza al múltiple campeón en los asaltos iniciales. Ahora Mayweather hizo gala de su indiscutible virtuosismo al desplazarse con rapidez por todo el cuadrilátero para evitar que su oponente pudiera concretar su plan táctico.

Evidenciando superioridad en los elementos técnicos, además de endiablada rapidez de manos y piernas, Mayweather Jr. tuvo en todo momento el control de la pelea. En los tres primeros asaltos utilizó con precisión el jab y lo combinó con la derecha recta, al tiempo que se desplazaba fuera de la zona de impactos del sudamericano.

En el cuarto hubo una buena ofensiva de Maidana. Logró arrinconar al multicampeón y pegar repetidamente. Fue sin dudas, el round más claro a la cuenta del argentino, quien no mostró suficientes atributos para imponerse a un rival que lo aventaja en casi todos los aspectos del boxeo.

A partir de ahí, Mayweather retomó nuevamente el dominio de las acciones. Con movimientos elegantes. En ocasiones permitiendo que Maidana pegara algunos golpes. Pero siempre llegando al cuerpo y el rostro de Maidana con mayor cantidad de impactos .

Ya en el séptimo la ventaja de Mayweather era inobjetable. Maidana necesitaba golpear más, aunque la rapidez de piernas de su rival se lo impedía. Entonces Mayweather estuvo un poco más estático, lo que no pudo aprovechar el argentino.

En el octavo Mayweather dio varios buenos golpes fuertes. Primero fue una derecha recta y después otras dos más. Se produjo un agarre y cuando el árbitro Kenny Bayless fue a separar, Mayweather se quejó de que el retador lo había mordido en el guante izquierdo. Fueron momentos de tensión. La esquina del mejor libra por libra del mundo se quejó y Bayless dijo que no había visto nada.

Más estático estuvo Mayweather en el décimo. Aún así se movió a ratos. Hacia los laterales. Y también hacia atrás. En un momento se agarraron. Y Mayweather cayó a la lona por empujón. Entonces el oficial le quitó un punto al sudamericano. Ya todo estaba decidido. Solo el nocaut podía inclinar la balanza hacia Maidana.

No quiso arriesgar Mayweather en el último. Y corrió por todo el cuadrilátero mientras el público presente en la Sala Garden lo recriminaba con una fuerte silbatina. Sabía que el triunfo era suyo y evitó cualquier contacto fuerte con su adversario.

Al llegar el campanazo final no existían dudas de quien era el ganador: Floyd Mayweather Jr., un peleador de grandes virtudes y superior en toda la línea a su rival.

Tampoco hubo dudas que Mayweather Jr. había triunfado el 3 de mayo en el primer enfrentamiento. Y solo un juez –carente de objetividad y de justeza por lo ocurrido sobre el ring- convirtió en fallo mayoritario lo que debió ser unánime.

Pero ahora fue más claro y amplio el resultado. Y los tres encargados de la votación dieron el veredicto justo, favorable a Mayweather Jr.: John McKale y Dave Moretti entregaron tarjetas idénticas de 116-111, en tanto Guido Cavalleri dio la suya con puntuación de 115-112.

Concluido el pleito, Mayweather Jr. desmintió que existieran contactos para un enfrentamiento contra el filipino Manny Pacquiao. Señaló que la pelea era posible, pero depende de muchos factores para que llegue a feliz término.

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